|
Las
predicciones sobre los libros electrónicos se equivocaron |
Viernes,
31/agosto/2001
Redacción, Canoa - Iblnews
Hace casi
un año los expertos estadounidenses de la edición y la electrónica
se dieron cita en un hotel de Manhattan para proclamar la buena nueva: el e-book,
estaba a la vuelta de la esquina. “En el 2005, los libros electrónicos
supondrán el 10 por ciento de las ventas”, llegaron a decir. Sin
embargo, doce meses han pasado y las predicciones han tenido que ser revisadas:
“tal vez nos equivocamos”, admiten.
En
agosto del 2000, Jack Romanos, presidente de Simon & Shuster, se mostraba
eufórico: “Creemos que la revolución del e-book tendrá
un efecto sobre la industria editorial similar a la revolución de los
libros de bolsillo en los '60”.
Sin embargo los lectores potenciales parecen no haberse enterado. A excepción
de Stephen King,
pueden contarse con los dedos de una mano los autores que han conseguido vender
más de 1.000 copias de un libro electrónico. De hecho, la experiencia
King, tras desatar la euforia, no tuvo continuidad. El mensaje y el autor se
revelaron más poderosos, atractivos y convincentes que el medio.
Todo esto disgusta, pero no desanima a quienes siguen confiando en el futuro,
brillante según ellos, del libro electrónico ya que están
seguros de que cuando la tecnología acompañe y el precio no disuada,
el e-book acabará imponiéndose.
¿Qué pasa?
Las
razones que justifican la apatía del público son varias. Por un
lado, la piratería rampante desanima a los proveedores de contenidos,
que se horrorizan ante la simple idea de ver sus textos al alcance de cualquiera
sin percibir sus correspondientes derechos de autor. Por otro lado, el 'libro',
el aparato, cuesta mucho y convence más bien poco.
Pero existen casos en los que el libro electrónico se impone, como en
el Centro
de Textos Electrónicos de la Universidad de Virginia, que
facilita ediciones electrónicas gratuitas de los grandes clásicos
y en diez meses, desde agosto de 2000 hasta junio de 2001, los usuarios encargaron
más de 3 millones de copias de 1.600 títulos.
Por cierto, una sorpresa: según un portavoz de Thomson
Multimedia citado por The
New York Times, el 70 por ciento de los lectores de libros electrónicos
son lectoras, tal vez porque una de las grandes estrellas de la televisión
USA, Oprah Winfrey,
se ha mostrado como una defensora acérrima de esta modernidad. Y aún
otro motivo de pasmo: el e-book se lee no en la calle, ni en el salón,
ni en la oficina o el metro. Se lee, sobre todo, en la cama. Porque como la
pantalla tiene luz, su lectura no molesta a la pareja.
Direcciones
de interés:
–
Listado de bibliotecas digitales
–
Centro de Textos Electrónicos de la Universidad de Virginia
– Sitio web de
Thomson Multimedia
– Sitio web del New
York Times
– Sitio web oficial
de Stephen King
– Sitio web oficial de
Oprah Winfrey