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Internet,
el Gran Educador |
Diego Martínez
- Director del Servicio de Bibliotecas
y Documentación de la Universidad Politécnica de Cataluña
(UPC).
elpais.es 14/octubre/2002
La irrupción
de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación,
llamadas TIC, y muy especialmente la utilización masiva de Internet está
transformando sin darnos cuenta nuestras vidas. Internet es mucho más
que la televisión, la radio, el teléfono y el fax. Internet permite
todo lo anterior y aún más, nos posibilita comunicarnos entre
sí, muchas personas a la vez, en cualquier momento y lugar del mundo,
incluso, por qué no, todos a la vez. Es la gran telaraña mundial
de la comunicación. Pues bien, si hay comunicación significa que
también hay información, y si hay comunicación e información
puede haber aprendizaje.
Los resultados de la aplicación de las TIC a la información y
la documentación ha sido en estos 20 últimos años espectacular
y también lo va a ser en su aplicación a la formación y
al aprendizaje. Programas informáticos de todo tipo nos permiten tratar,
gestionar, almacenar y distribuir la información de muchísimas
maneras, en diferentes soportes y según nuestras necesidades. Y no sólo
eso, sino que nos está ayudando a tomar decisiones, a elaborar proyectos,
a aprender más y mejor y a producir aquello que siempre tuvo el valor
máximo en los procesos de aprendizaje: el conocimiento.
Si empresas de medio mundo están orientando sus recursos y sus estrategias
para aprovechar ese nuevo filón: el conocimiento, también las
organizaciones educativas a todos sus niveles deberían hacerlo. Justamente
es en el aprendizaje y en la investigación, ámbitos por excelencia
de la información y el conocimiento, donde las TIC están provocando
cambios de gran calado, algunos si se quiere casi imperceptibles, pero realmente
profundos. Se dice que el impacto de las TIC en la enseñanza por ejemplo,
será mayor que el impacto del descubrimiento de la imprenta y la edición
de libros.
Un reciente estudio de la Pew Internet and American Life confirma que el 86%
de los estudiantes americanos utilizan muy asiduamente Internet sobre el 59%
del resto de la población. El 80% de los estudiantes que utiliza la Red
dice que le es imprescindible para desarrollar su experiencia académica,
y el 73% busca en Internet, desde las estaciones de trabajo que les facilita
la biblioteca o conectando sus ordenadores portátiles, los trabajos que
necesita para seguir cada una de las asignaturas. Esto supone, además,
que el uso de Internet por parte de los estudiantes ayuda rápidamente
a que se aficionen a usar otras tecnologías. Se va confirmando el hecho
de que la gente joven crece con las TIC y las considera parte 'esencial' de
sus vidas. Los estudiantes utilizan la Red para todo: buscar información,
chatear, comunicarse, etcétera; la Red está incorporada en sus
vidas cotidianas.
Esto es sin duda muy importante, ya que acabarán sus estudios y continuarán
utilizando las TIC de una manera habitual, las incorporan a su vida profesional
y, por supuesto, a su vida personal y particular. Aunque no todo es maravilloso,
profesores australianos con programas informáticos, claro, han detectado
que los trabajos realizados y presentados por los estudiantes no son del todo
'originales', el plagio alcanza el 8,85%, incluso en algunos trabajos realizados
por algunos alumnos alcanza hasta el 25%, lo que demuestra que con Internet
se ha incrementado la copia, el bajar, cortar y pegar es un uso del que si se
abusa se debe detectar y corregir.
También es verdad que aparecen otros peligros asociados, éstos
un poco más preocupantes. Muchos estudiantes piensan que si no encuentran
la información que buscan en Internet de manera inmediata, es que no
existe. Se olvidan así de otras fuentes impresas como los libros, revistas,
bibliotecas y de los propios profesores que son la referencia de información
y conocimiento más importante. Incluso los propios estudiantes no valoran
lo que la Red les puede realmente proporcionar, fácilmente olvidan la
información y documentación que esconde la misma Internet y que
no muestra en 'primer lugar' el buscador de turno. El volumen de información
que puede ser accesible en la llamada 'Internet invisible' es tanto o más
que el volumen de hielo que escondía el iceberg que tumbó al Titanic.
Otro peligro, y éste es el más difícil de solucionar, es
el filtro de la calidad de la información encontrada. No siempre lo que
está disponible en Internet es bueno, es decir, significativo. Aun, al
menos, la información gratuita, es mala, demasiado mala, poco científica,
nada verdadera ni útil para aprender. Uno de los retos, por tanto, son
los contenidos y su calidad. Para aprender se debe poder acceder a contenidos
significativos. Y es en esta empresa en donde se encuentra ahora el reto de
aprender en y con Internet. Una de las claves del éxito del cambio tecnológico
en la enseñanza es la producción, gestión y acceso a los
contenidos de calidad. Profesores, informáticos, bibliotecarios, pedagogos
y creativos de las organizaciones educativas innovadoras están trabajando
conjuntamente para crear contenidos de información útiles adaptadas
a las necesidades de los estudiantes. Algunas universidades, por ejemplo, están
orientando sus estrategias, sus servicios y sus recursos para facilitar al estudiante
no sólo un ordenador, sino también un software educativo con contenidos
de calidad. Una plataforma educativa para que pueda conectarse con el profesor
o con otros estudiantes y poder continuar la clase, y una biblioteca digital
con documentos e información actuales con contenidos (libros y revistas,
principalmente) esta vez en soporte electrónico. Muchos profesores están
adaptando e integrando sus temarios con recursos electrónicos disponibles
y accesibles desde la Red, digitalizando apuntes y prácticas, aconsejando
a sus estudiantes que accedan a ésta o aquella dirección web y
se bajen la información que necesitan en ese momento. Haciendo un seguimiento
'virtual' del avance de los estudios mucho más personalizado que de forma
presencial se hace en las aulas o en despacho, readaptando sus horarios sustituyendo
horas lectivas por 'conexión en línea', ofreciendo títulos
y asignaturas semipresenciales o totalmente distribuidas en red, etcétera.
Las TIC e Internet permiten, no como algunos se han apresurado a decir, la desaparición
de los profesores, de las bibliotecas o incluso de la misma organización
educativa —al menos no en estos próximos 50 años—,
sino que nos aportan cambios que afectarán a todos los protagonistas
del sistema educativo y en todos sus niveles como nunca antes se había
visto. La resistencia al cambio tecnológico por parte de todos se irá
diluyendo, los modelos pedagógicos deberán modificarse porque
las TIC, casi sin quererlo, nos han colocado a todos en Internet: el Gran Educador.
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