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Quince
millones de libros de las mejores bibliotecas del mundo, al alcance de un ratón |
Por
Alfonso Armada. Nueva York
abc.es - 15/diciembre/2004
La
Biblioteca Pública de Nueva York pondrá a disposición del
mundo preciosos manuscritos y materiales especialmente delicados no sujetos
a las leyes del «copyright»
La
gran biblioteca universal, un sueño borgiano, dio ayer un paso de gigante
con el acuerdo firmado entre el mayor y más popular buscador digital
del mundo y varias grandes bibliotecas para poner al alcance de un ratón
15 millones de libros en su integridad a través de internet y gratis.
En un lapso de diez años, Google se encargará de digitalizar y
poner en una gigantesca estantería virtual los ocho millones de libros
que atesora la biblioteca de la Universidad de Stanford, los siete millones
de la universidad de Michigan, 40.000 ejemplares de la biblioteca de Harvard
y un número indeterminado de la prestigiosa Bodleian Library de Oxford
publicados antes de 1900.
La Biblioteca Pública de Nueva York, que ayer anunció a bombo
y platillo un acuerdo que considera «pionero», pondrá a disposición
de la avidez lectora universal preciosos manuscritos y materiales especialmente
delicados no sujetos a las leyes del «copyright» que hasta ahora
estaban sólo al alcance de investigadores en su sede central, esquina
entre la calle 42 y la Quinta Avenida de Manhattan.
Sergey Brin y Larry Page, los artífices de Google, un ingenio de búsqueda
archipopular que fundaron en 1998, dieron ayer un paso formidable en su afán
de multiplicar de forma exponencial el acceso universal a toda la información
que guardan algunas de las más nutridas bibliotecas del mundo.
Así se hará la biblioteca virtual
Nadando
en dinero fresco gracias al inusitado éxito de la salida de Google a
bolsa el pasado verano, Brin y Page esperan, sólo en Stanford, digitalizar
50.000 páginas diarias. En el cuartel general de Google, situado en Mountain
View, a escasos kilómetros del campus de Stanford, será instalado
un centro de reproducción digital: los libros serán trasladados
desde la biblioteca de la universidad a Google, «leídos por un
escáner», y enviados de vuelta a su casa. Otros dos centros de
reproducción serán creados en Harvard y en la universidad de Michigan,
donde estudió Page, y donde habían comenzado a digitalizar sus
fondos a un ritmo de 5.000 libros al año. Cuando el programa esté
a pleno rendimiento, 5.000 libros serán «copiados» al día.
Con un coste aproximado, según citaba ayer el «New York Times»
de fuentes del sector, de 10 dólares por volumen, el acuerdo de Google
con cinco instituciones punteras no es de carácter exclusivo y de seguro
espoleará la competencia de otros buscadores que tratan de aprovecharse
comercialmente de la red de redes, como Amazon (que permite a sus usuarios «hojear»
algunas páginas de libros sujetos a derechos de autor), Microsoft y Yahoo.
«Dentro de dos décadas, la mayoría del conocimiento mundial
estará digitalizado y accesible, y uno espera que para que pueda ser
leído gratuitamente a través de Internet, al igual que hoy ocurre
en las bibliotecas», declaró al «Times» Michael A.
Keller, bibliotecario jefe de la Universidad de Stanford. Para Paul LeClerc,
presidente de la Biblioteca Pública de Nueva York, que atesora 50 millones
de documentos (entre ellos 20 millones de libros) y que con sus 89 sucursales
en Nueva York es una de las más democráticas del mundo, el acuerdo
«sin precedentes» con Google es un «programa piloto para las
bibliotecas públicas», permitirá la consulta completa de
los libros en Internet y ampliará todavía más el acceso
a las colecciones de la biblioteca y reforzará «su misión
de proporcionar al público libre e ilimitado acceso a los recursos informativos
y del conocimiento».
El acuerdo anunciado ayer autorizará a Google a «publicar»
el texto completo de aquellos libros lo suficientemente antiguos como para no
estar todavía bajo protección de los derechos de autor, que en
general en Estados Unidos incluye casi todo lo editado antes del año
1923. Otras compañías, como Harper Collins, Penguin Group, Houghton
Mifflin y Scholastic, han firmado acuerdos con empresas que permite rastrear
fondos bibliográficos, hacer búsquedas y leer extractos. ![]()