“Que los padres ni la escuela
aniquilen la capacidad creadora”


Río Negro on-line / Argentina
Boletín Cegal.net – www.libreros.org. 21/abril/2003

Graciela Montes es una de las voces más autorizadas y respetadas de la literatura infantil en la Argentina. Ella, mejor que nadie, ha estudiado el mundo de los niños lectores, de la importancia de la lectura en la formación de la inteligencia en las personas y de cómo los padres espantan a los chicos de los libros.

La prolífera autora e investigadora ha dicho:
Los chicos de agenda completa. “Una vida muy pautada no favorece la creatividad ni la lectura en los chicos. ¿Qué entiendo yo por lectura? Es una actividad más amplia que ‘leer libros’: es sentirse desconcertado frente al mundo, buscar signos y construir sentido. Para leer de esa manera, con esa intensidad, la vacancia, la disponibilidad, el no asustarse por el vacío es fundamental. Y cuando la programación de la vida es muy rigurosa, parecería que no hay grietas ni lugar donde sentirse desconcertado, cuestionador, inquieto por todo lo que a uno lo rodea. El aburrimiento me parece útil, imprescindible para el desarrollo de una persona”.
Bienvenido al rebelde. “La lectura nace del desequilibrio, no del equilibrio. Nace del cuestionamiento, de la inquietud, del anhelo, del deseo. Desde chiquito todo lector es un insatisfecho, un rebelde. La conciencia primera, cuando uno empieza a ver el mundo y a verse, es desasosegante, desequilibra. Y si uno lee, hace sus pequeños universos de sentido para de alguna manera lograr equilibrios precarios".
¡Cuidado con las escuelas! “Todos tenemos una disponibilidad natural para la lectura. Todos nacemos lectores. Pero eso es fundamental saber cómo la escuela actúa sobre esa ‘naturaleza’ entre comillas, porque sabemos que la cultura influye siempre sobre cualquier disponibilidad. La escuela no debería entonces aniquilar esa disponibilidad inicial a preguntarse todo y a intentar respuestas por vía de la lectura”.
Sonso y poco honesto. “Los adultos suelen estar muy preocupados porque los chicos no leen, pero no se miran a sí mismos con honestidad. Los que no leen son ellos. No se tientan con un libro ni con el diario: no están en postura de lectura. Me inquieta ver que hay padres que organizan concursos de lectura a ver qué hijo lee más libros o qué pagan por libro leído. Es un poco sonso pensar que con eso se está estimulando la lectura o creando lectores. Les diría a los padres que se pongan no solamente a leer un libro con los chicos, sino a mirar el mundo con ellos. A mirar el barrio, los cambios que hubo en un año... en esas pequeñas ‘lecturas del mundo’ los chicos son plásticos, activos y creativos”.