“La cultura hace más difícil
que practiquemos el mal”


Efe - La Vanguardia
Boletín Cegal.net – www.libreros.org. 21/abril/2003

El próximo miércoles día 23, José Jiménez Lozano abandonará el silencio de sus campos de Castilla para recoger el premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, un acto que se celebra en unos tiempos “no muy halagüeños”, según el escritor, y que le llevan a decir que ”no debemos aceptar nunca el mal. Hay que hacer lo posible para que lo menos malo sea posible”.
“El corazón del hombre no ha cambiado desde Homero” dice Jiménez Lozano, “la guerra está dentro de nuestra condición. El hombre es capaz de lo mejor y de lo peor y con esto hay que ser muy serios y no seguir utopismos porque son muy peligrosos y la historia es como es. El siglo XX ha sido el más bestia, no porque el hombre sea peor, sino porque ha tenido más medios y quizás hoy tenga menos defensas interiores de las que tuvimos en otros tiempos”.
Pero, a pesar de pintar esta situación tan gris, este escritor abulense de 73 años, en cuya escritura late permanentemente el pensamiento del humanismo cristiano, asegura que tiene un talante “esperanzado y optimista” y dice que no se hace a la idea de que todo lo que llamamos civilización occidental se pueda ir y que todo acabe en banalidad, “porque detrás de la banalidad —asegura— viene la bruticie inevitablemente”.
Es a través de la cultura, el arte, la literatura, la música y todo el bagaje espiritual que llevamos dentro por donde ve este escritor y periodista, autor de más de cuarenta títulos entre novelas, relatos, ensayos y poesía, la posibilidad de hacer un mundo mejor. “No cabe duda de que alguien que está mecido desde la niñez por eso que ahora se detesta de una manera inconsciente o malvada que es nuestra famosa civilización occidental y nutrido de todo eso que es la cultura, el arte y el alma tiene más dificultades para ser malo. Lo será alguna vez, pero tiene mayores dificultades para serlo. La cultura nos hace mejores”, precisa Jiménez Lozano.
Continúa: “Hay gente que se pregunta para qué sirve la cultura, si los ‘capos’ oían a Bach; pero oír a Bach como se escucha ahora a Händel en un anuncio de zapatos de la TV, simplemente como unos sonidos, no sirve. Bach significa la piedad, el poso, la ternura o el sentimiento de culpa, y si uno ha comulgado con eso” recalca con vehemencia Lozano “es muy difícil o imposible ser ‘capo’”.
“Somos lo que es nuestro lenguaje y somos lo que son nuestros pensamientos”, recalca el autor de El grano de maíz rojo, Tantas devastaciones o Sobre judíos, moriscos y conversos, entre otros títulos. Palabras, todas ellas, que demuestran y dan a conocer la vida y talante del premio Cervantes, retirado de corrientes y modas culturales y cuyo posicionamiento también queda plasmado en su último libro publicado, Los cuadernos de letra pequeña, que se abre con una cita de Knut Hamsun que dice: “Nuestra vida y nuestra época pueden seguir su ruta por lo que a mí respecta; por mi parte, yo permanezco aquí”.