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De
adelante para atrás y viceversa
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Por
Juan Filloy*
La Nación - 20/noviembre/05
La editorial
El Cuenco de Plata publica este mes Karsino,
tratado de palindromía, de Juan Filloy. Aquí, el prólogo
del libro y algunos ejemplos encontrados por este mítico escritor
Inventar o componer
frases palíndromas de cuatro, cinco o seis palabras tiene el encanto
de una comprobación directa y rápida. El goce y el deslumbramiento
entonces tienen la persuasión instantánea de lo obvio. La dificultad
acrece y se multiplica en las frases extensas. Vencer la lógica y la
sintaxis asume caracteres ímprobos y la recompensa del hallazgo se torna
aleatoria. Para llegar al asombro final es preciso un ingenio pertinaz. Recién
entonces cunde y se hace visible el placer estético, al quedar virtualizada
la unicidad del prodigio palindrómico.
Por su conexión profunda con la peculiar simetría de los palíndromos,
acojo estas admirables verdades ajenas: "La simetría está
en la parábola perfecta de la piedra que arrojamos al aire; en la espiral
logarítmica de la flor del girasol; en la hélice cónica
dibujada en el perfil de los caracoles de mar; en los prismas hexagonales de
los alvéolos con que las abejas hacen sus panales; en la curva logarítmica
del perfil de las palmeras; en las múltiples formas de los cristales
de muchos minerales; en la estrella de mar con cinco puntas iguales; en las
partículas que forman los copos de nieve; en la múltiple y extraordinaria
pentagonal de la flor del mburucuyá (la flor conocida aquí como
pasionaria)". Es absolutamente axial la simetría palindrómica.
Cada palabra es un envase. Pero hay envases y envases. Algunos son toscos, formados
con letras ásperas, díscolas, con diptongos y triptongos abusivos
y texturas de adecuación imposible y huraña. Otros son suaves,
de amables aliteraciones, que sinfonizan la euritmia y la eufonía en
su propia literalidad. Es el caso de neuquen, anilina, reconocer. En estas palabras
ejemplares, un azogue mágico devuelve el encanto de su unicidad.
(…) Sí, este noble entretenimiento es sublime por su irrefragable
inutilidad. En un mundo cada vez más venal, donde todo se cotiza, donde
no se concibe ningún ahínco desinteresado, el culto de la palindromía
constituye una flagrante aberración. Mas, ¿qué ganan también
los que se dedican a desentrañar hieroglifos, charadas, metátesis,
crucigramas, logogrifos, metaplasmas, anagramas, etc.? Nada, por cierto. A no
ser el halago de superar al enigma esclareciéndolo y la complacencia
de saber que la agudeza y la constancia propias son atributos que categorizan
la costumbre de vivir.
(…) A lo largo de este volumen se presenta un extraordinario acopio informativo
en torno de esta rareza lexicográfica. Frases compiladas en diversos
idiomas romances, aportaciones de lingüistas y referencias concretas acerca
de este quehacer lúdico orientarán a cuantos se interesen en él.
Y, en particular –siguiendo el consejo de Drummond de Andrade–,
a quienes se acerquen y contemplen las palabras; pues cada una tiene mil fases
secretas sobre su neutra faz; y cada una, sin interés por la respuesta
pobre o terrible que le des, sólo preguntará: ¿trajiste
la llave?... Y bien, esa llave no figura en ningún llavero académico
o preceptivo. Es de factura personal, casi una ganzúa. Tal como la inspiración
poética y el talento que la expresa únicamente pide el obstinado
rigor de la consagración.
(…) Como yo soy el testigo más apto que tengo a mano, con desparpajo
unamunesco certifico la firmeza de mi voluntad en este menester. Nadie en verdad
ha tenido hasta hoy la insólita inoperancia de invertir más de
medio siglo en esta nadería. No me arrepiento. Si el cateo de días,
meses y años ha revelado que la búsqueda no fue infructuosa, sólo
anhelo que la mina hallada imante la codicia de los demás. El ser humano
necesita trascender en algo eviterno. Y como nadie da lo que no tiene, necesitaba
urgirme; pues las cosas y la noche están a disposición de uno,
y los intersticios de la vigilia también. ¿Por qué no utilizarlos
entonces?
Quede entonces patente aquí todo el fervor que hizo posible extravasarse
la mina en los lingotes de este libro. (...)
* Escritor casi secreto, el autor, que trabajó como juez, desplegó su ironía y su registro paródico en más de 50 títulos, entre ellos Op Oloop, Caterva, Aquende y La potra, libros en los que se mantuvo fiel a su consigna de titular con sólo siete letras.
* * *
Saco pocas
Roba sabor
Negra margen
Oh cacho
Oigole ese elogio
Subo tu autobus
Anula la luna
Alli rama amarilla
A ese desea
Sayal para playas
Euforico ciro fue
Otro par aporto
Ella cede calle
Saname las alemanas
Acaso hubo buhos aca
Es ramos al asomarse¡
Asirnos a la sonrisa!
Es neron en orense
¡Ay, sol, acurrucalos ya!
¿Acaso citan a fanaticos aca?
Aca lo puso su polaca
¿A cual garage llegara glauca?
–¿A tu rival? –La viruta...
A su margen negra musa
¿A los andes edna sola?
Atino berenice, dama de cine rebonita
Sonria raphael a leah para irnos
La usa con ruidos. (Uso diurno casual)
...No dar aparte la letra para don...
Anita, la cita margara para gramatica latina
Adela, yo halle bella hoy a leda
¿Le da goce sopar todo trapo seco, gadel?
Eufisa, yo dije «todo tejido»... Y asi fue
¿A danoi?... Carne de lomo le den racionada
–A esa carta, manuel, atale una matraca. –Sea
Sola, te pedi llenar a nelli de petalos
No lo se dotar a pale del aparato de solon
A loca, coca... (Es raro lacase desacalorarse a coca cola). ![]()