El lento camino hacia
la gran biblioteca global

Por Eduardo Dahl
La Nación - 14/noviembre/0
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Cuando empezó esto de Internet en la Argentina, diez años atrás, había un mito cómodamente instalado entre los primeros defensores del espacio virtual. Se decía que en la Red “estaban los libros de las principales bibliotecas del mundo”.
Para que los libros estén en Internet hay que hacer una de dos cosas: venderlos, como hicieron Amazon.com y muchos otros, o escanear cada una de las páginas de cada uno de los centenares de miles de volúmenes, y ofrecerlas con o sin cargo por medio de un sitio Web.
En 1995 semejante tarea era colosal, sonaba a dislate en nuestros oídos y derribaba la absurda idea de que en Internet estaban todos los libros . Lo cual no quitaba, sin embargo, que aquel mito fuera el sueño de todos. Es lo que ocurre en general con los mitos.
Google sabe exactamente qué clase de productos en línea hechizan al cibernauta y fue el primero en lanzar servicios gratis como el correo GMail, con más de 2 GB de almacenamiento, y el mapa satelital global GoogleEarth . Así que, si se trataba de darles el gusto a los navegantes, ¿por qué no escanear todo lo que alguna vez se haya escrito y ponerlo en la Red?
Oh, sí, hoy es perfectamente posible. Al menos para una compañía con los recursos de Google. Pero hay un pequeño problema: muchas de esas obras están protegidas por el copyright. Es bastante extravagante que se les haya pasado por alto este detalle, pero de todos modos tuvieron que tomarlo en cuenta cuando los escritores y editores de Estados Unidos interpusieron demandas por violación de los derechos de autor.
Google tuvo que detener el proceso de escaneo, argumentó que el proyecto caía dentro de lo que la ley de copyright en Estados Unidos califica como fair use (uso justo), pero finalmente cejó y ahora continuará con el trabajo basándose sólo en las obras que ya están dentro del dominio público.
Microsoft, por su parte, informó que se asoció con la Biblioteca Británica para digitalizar unos cien mil libros que están en el dominio público para ponerlos a disposición de los lectores sin restricciones por medio de Internet.
Entre tanto, sigue ahí el Proyecto Gutenberg, un antiguo, humilde y sin embargo único sitio donde siempre hemos ido en busca de esos libros que a veces es difícil conseguir en las librerías.
Su catálogo contiene 16.000 títulos cuyo copyright ha expirado, con autores como Verne, Da Vinci, Dante, Bierce, Joyce, Twain, Kafka, Tolstoi, Milton (¿sigo?). Así que hasta que el mito, digo el sueño de la biblioteca global en línea se haga realidad, haga clic aquí: www.gutenberg.org