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Agentes
literarios, editores y autores denuncian la falsa gratuidad de los nuevos
sistemas de digitalización |
El Cultural
Boletín CEGAL - 15/julio/2006
Una mayor protección
de la propiedad intelectual y los derechos de autor; el rechazo a la demagogia
y el populismo que abanderan los nuevos gigantes del software y sus nuevos canales
para digitalizar todo bajo una falsa gratuidad y que sólo afecta a los
contenidos de los que ellos no son propietarios y una mano tendida a éstas
nuevas tecnologías siempre y cuando haya compromisos contractuales que
beneficien a todos, son las principales conclusiones del XXII Encuentro sobre
la Edición que se ha celebrado en Santander durante los cursos de la
Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Durante los
tres días que han durado las ponencias y debates organizados por la Federación
de Gremios de Editores de España (FGEE), sobre El editor ante los nuevos
desafíos de la propiedad intelectual los participantes reivindicaron
el papel del editor como una figura imprescindible en el proceso del libro.
La última sesión, Las editoriales al encuentro del lector del
futuro, reunió en la mesa de debate moderada por Beatriz Moura, agente
literario y directora del curso, a Ricardo Cavallero, consejero delegado de
Ramdom House Mondadori; Ernest Folch, director general de la División
Editorial de Grup 62 y a Javier Santillán, fundador y director de Editorial
Gadir.
Para Ricardo
Cavallero “el lector del futuro es muy interesante y muy importante para
el editor” porque en una radiografía apresurada veríamos
que “los lectores son muy diferentes entre ellos, pero cada grupo sabe
muy bien lo que quiere”. El editor italiano describió la situación
de los editores como “muy difícil porque hay que apostar por un
autor, por una obra. Para un editor es muy importante el proceso de compra del
libro”. Cavallero dijo que “hoy Europa vive una situación
similar, a la que no escapa España y es que las ventas se concentran
en libros best seller”.
El editor
Ernest Folch se refirió al lector catalán “como un lector
que ya no se acerca al libro editado en catalán por razones ideológicas
o sentimentales sino por razones prácticas”. Folch criticó
la orientación actual de las ayudas al libro que tildó “de
horizontales” y dijo que “hace 30 años estuvieron muy bien
para revitalizar y recuperar el tejido industrial del libro en catalán
pero hoy hay que buscar un replanteamiento”. El representante del Grup
62 se quejó de que la Edición en España “ha sido
incapaz de crear un distintivo de marca en un país tan tremendamente
marquista como España”.
El último
ponente, Javier Santillán lamentó la dificultad “de encontrar
buena literatura en beneficio de la literatura de usar y tirar” y afirmó
que “se escribe demasiado, que en si mismo no es nada malo, pero si habría
que buscar un equilibrio, que el mercado está lejos de encontrarlo”.
Santillán dijo que el objetivo de su editorial es “crear una imagen
de marca, que fidelice al lector y que este agradece, al menos el lector asiduo
y el lector fiel”. Santillán insistió en que “hay
una saturación global de título pero aún quedan huecos
para una demanda no atendida pero que necesita ser estimulada” y que ese
hueco puede ser cubierto por las pequeñas editoriales. El editor abogó
por una edición “cuidada del libro en todos sus aspectos: calidad
del texto, del papel, traducción, edición”.y para ello es
“necesario una buena gestión en todo el proceso del libro”.
El curso
sobre la Edición, que este año hace el número XXII que
concluyó hoy en el palacio de la Magdalena de Santander, es el más
antiguo de todos los que conforman la programación de la Universidad
Internacional Menéndez Pelayo. ![]()