La lectura, un bien básico para
madurar y crecer en libertad

R. Cortés/Málaga (Diario Sur)
Boletín Cegal.net – www.libreros.org. 8/diciembre/2002

Entre los beneficios de la lectura de libros, los escritores e ilustradores destacan los siguientes:
Vocabulario: A través de los libros se puede ser más culto y hablar mejor, sin tener ese vocabulario cada vez más empobrecido de los jóvenes actuales.
Humor: Para acercarse a los niños es mejor hacerlo a través de la diversión y de la risa, que es una forma de captar su atención y su interés.
Tolerancia: Con la lectura es posible hacer madurar la mente de los jóvenes, haciéndolos más libres y tolerantes.
Mimetismo: El hábito de la lectura es mimético, ya que si el niño ve que en su casa se lee, acabará haciéndolo también.
Tiempos de lectura: En los primeros cursos de Educación Primaria se reserva un tiempo cada día para leer. Una labor en la que deben estar implicados también los padres. Así, en Primero son diez minutos. En Segundo son 20 minutos, y en Tercero, 20-30 minutos.
Organización: La organización es fundamental en los primeros lectores, pero en otras etapas deja de ser tan prioritario, ya que la distribución del tiempo para los escolares es más complicada. Conforme pasan los años y los cursos, el tiempo que necesitan invertir en las tareas del colegio, los trabajos, los exámenes, las actividades extraescolares... va en aumento y es cada vez más difícil buscar tiempo libre.
Vacaciones: Son un buen momento para proponerles leer un libro. Cada día es conveniente comentar con los hijos lo interesante que nos parece un artículo, la noticia de un diario o incluso la crónica de un partido de fútbol.
Concentración: No es estrictamente necesario para leer encontrarse aislado de gente y de ruidos, pero sí puede ser recomendable en los lectores más jóvenes o menos motivados. En el caso de los niños que comienzan a leer, la situación debe ser relajada, distendida y tiene que encontrar el apoyo de un adulto que les corrija cariñosamente y les anime.
La educación: Es una labor conjunta de padres, pedagogos y maestros; sin embargo, los progenitores tienen una alta parte de responsabilidad. El colegio puede encargar lecturas y los niños efectivamente leerán, pero a largo plazo no habrá profesores que les indiquen cuándo leer. Así pues, un ambiente estimulante, unos modelos a seguir, una labor educativa por parte de los padres desde los primeros años de vida son lo fundamental.
La televisión: Aunque hay programas, dibujos y vídeos pensados para niños y con carga educativa, estos son los menos, así que el tiempo de televidencia debe ser el menor posible y nunca de forma indiscriminada. Podemos proponerles que escojan de la programación un espacio.
Madurez: La lectura sirve para aumentar la cultura general, desarrolla la fantasía, aporta nuevos puntos de vista sobre determinados temas, aumenta la creatividad, sirve para ampliar el vocabulario, mejorar la ortografía y la expresión de ideas; está relacionada con la rapidez perceptiva, la memoria visual inmediata y la atención-concentración.
Recomendaciones: Los expertos aconsejan recomendar libros que los padres hayan leído con anterioridad o recomendados por los expertos. Así se puede valorar la dificultad que va a tener para él y la adecuación del tema.
La lectura es un bien básico para el crecimiento personal del individuo, facilita su madurez y le permite crecer en libertad. Esa es la opinión de algunos escritores de obras infantiles y juveniles consultados por este periódico, ideas que comparte también el dibujante Ángel Idígoras.
Para él, el humor es la mejor forma de iniciar al niño en la lectura: «Un buen libro debe estar lleno de grandes dosis de humor y de magia», a juicio de Idígoras, que añade como mejor método para acercar el mundo de la lectura a los más jóvenes la invención de historias cargadas de humor. «Es mejor llegar a los niños a través de la diversión y de la risa, que es una forma de captar su atención y su interés», añade.


No a un lenguaje pobre

Muchos son los beneficios que aportan los libros, tal y como señala el escritor de libros infantiles y juveniles José Antonio del Cañizo, autor galardonado con varios premios de literatura de este género. Del Cañizo estima que a través de los libros se puede ser más culto y hablar mejor, «sin tener ese vocabulario cada vez más empobrecido de las nuevas generaciones y sin estar tan atontolinados con la tele».
El escritor sentencia que esa afición por la lectura puede ser «la última oportunidad de ser mentalmente libres y de salvaguardar durante toda su vida un rincón de luminosa e íntima libertad personal».
El libro infantil y juvenil es, en palabras de José Antonio del Cañizo, «importantísimo, ya que le puede hacer un favor enorme a un niño», por lo que el autor considera que a los niños «desde muy pequeños, hay que contarles o leerles cuentos, enseñarles y comentar las ilustraciones, regalarles esos libritos elementales e iniciáticos que son como bellos juguetes coloristas, para que se familiaricen con el objeto libro desde el comienzo de su vida.


Lectores para siempre

«Más tarde —continúa el autor— unos pocos libros que les gusten les pueden convertir en lectores para siempre, y eso transformará sus mentes, les hará más libres y tolerantes y les hará pertenecer placenteramente a la gozosa secta de los lectores empedernidos».
Por su parte, el profesor universitario y autor también de obras infantiles y juveniles Antonio A. Gómez Yebra explica que el hábito de la lectura es mimético, ya que «si el niño ve que en su casa se leen periódicos y libros, termina leyéndolos también». Por eso, lo más adecuado es que el niño vea que los libros se usan y que los lectores se divierten con ellos, «porque la mayor parte de los niños no nacen lectores y hay que formarlos». Para terminar, se muestra convencido el autor de que los centros educativos tienen una misión fundamental en este sentido, como también los padres.