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El
libro, un amigo desde la cuna |
Rafael
Cortés (Diario
Sur)
Boletín Cegal.net – www.libreros.org. 8/diciembre/2002
Leer
cuentos a los niños es la mejor forma de despertar su interés
por la lectura. Los tebeos son claves para fidelizarlos en este hábito.
La
lectura es un placer del que cada vez disfrutan menos personas. En una época
en la que triunfan los ordenadores, la televisión y las videoconsolas,
los libros han pasado a un segundo plano en muchos hogares. La solución
la tienen en sus manos los padres, que pueden inculcar a sus hijos el gusto
por los libros desde que son muy pequeñitos. Así lo aseguran los
pedagogos y psicólogos infantiles, que consideran que el hábito
de la lectura se puede adquirir progresivamente, empezando en edades muy tempranas
y anteriores a la etapa escolar.
Así, la psicóloga y pedagoga Rosa Serrate, autora del libro "Ayúdale
a estudiar. Las claves del éxito escolar. Una guía para padres"
(Temas de Hoy), señala que leer cuentos a los niños para que se
duerman ayuda a despertar su imaginación y su fantasía. En este
sentido, añade que es una actividad «muy relajante, aunque no debe
convertirse en una rutina sin la cual el niño no sea capaz de dormir».
De esta manera, se estrechan los vínculos afectivos entre hijos y padres,
que deben turnarse para que el niño no identifique a uno de los progenitores
como el que le cuenta cuentos y a otro como el que juega con él, por
ejemplo.
Cuentos desde los tres años
Desde
los tres o cuatro años, los padres pueden comenzar a leerles cuentos
a sus hijos, actividad que es bueno prolongar hasta que el niño prefiera
leer solo. Esa es la pauta que propone Serrate, que se muestra partidaria de
que cuando el niño ya sea capaz de comprender algunas palabras, los padres
lean con él.
Pero esta actividad lectora no tiene por qué ceñirse a los libros
y al ámbito doméstico, ya que poco a poco los niños van
teniendo más soltura y suelen leer los rótulos o los anuncios
en la calle. Esta es una fase en la que es conveniente el apoyo de los padres,
ya que según Serrate, de esta forma se refuerza el gusto por la lectura,
como sucede también con los puzzles, dominós, rompecabezas, pizarras
y otros instrumentos, que a través del juego, refuerzan el aprendizaje
y gusto por el libro desde un punto de vista lúdico.
La psicóloga Inés Gasca, Master en Reeducación, Lenguaje
y Habla y especialista en psicología infantil, sostiene que el primer
acercamiento del niño a la lectura deben ser los cuentos infantiles,
«que con sus alegres ilustraciones e historias van despertando el interés
y la curiosidad». Además, Gasca recomienda a los padres que saquen
tiempo para leer los libros con los niños e interpretarlos junto a ellos,
como método para despertar el gusto por la lectura. Y para fidelizarlos
en este hábito, nada mejor que los tebeos.
Los beneficios de la lectura son incalculables. Sirven para aumentar la cultura
general, para desarrollar la fantasía, aportan nuevos puntos de vista
sobre determinados temas, aumentan la creatividad... Luego habría que
citar los beneficios académicos, como la mejora del vocabulario y la
ortografía, la expresión de ideas... Y en un plano más
psicológico, Serrate añade que la lectura está «relacionada
con la rapidez perceptiva, la memoria visual inmediata y la capacidad de atención-concentración».
Ahí radica la importancia de fomentar la lectura desde muy temprana edad.
Sobre este asunto, Virginia Aisa, diplomada en Psicología, precisa que
aunque en el colegio le encargarán años más tarde leer
libros, estudiarlos y resumirlos, «la diferencia entre un niño
que lea sólo cuando hay que hacerlo y otro que disfruta con ello radicará
en la labor de casa, no la del colegio». Y en este aspecto es importante
también que los padres tengan la costumbre de leer, porque «el
niño aprende e imita lo que ve, por lo que una casa en la que los adultos
tengan la costumbre de leer y en la que haya acceso a libros es un ambiente
muy adecuado para la estimulación a la lectura».
Dibujos irresistibles
Para
favorecer el acercamiento de los más pequeños, los libros deben
tener dibujos, ya que las ilustraciones con mucho colorido son irresistibles
para ellos, despiertan su interés y hacen que comiencen a preguntarse
qué pasa en el dibujo y cuál será el siguiente. La labor
de los padres es, en opinión de Gasca, «aprovechar dicho interés
e ir narrándoles la historia a la vez que observa los dibujos».
Pero con el paso del tiempo, las ilustraciones pasan a ser secundarias, porque
la capacidad comprensiva e imaginativa del niño le permite formarse una
imagen mental de todo lo que va leyendo, los personajes, el paisaje, las acciones,
los sentimientos... Entonces los dibujos pasan a ser totalmente accesorios e
incluso, si son discordantes respecto a la imagen mental de lo leído,
quedan relegados como decoración en el libro.
Entramos entonces en un rango de edad más complicado en el que surgen
otras actividades más dinámicas y tentadoras. El niño se
deja llevar más por los juegos de ordenador, las consolas... Y ante esto,
Aisa recomienda «aprovechar los fenómenos televisivos de moda para
acercar al niño a la lectura. Sobre este aspecto, agrega: «Siempre
hay un libro de niños que tiene una versión en el cine, el último
caso fue el de Harry Potter, cuyo éxito fue indiscutible. Dejando a un
lado las opiniones literarias sobre el libro, lo que es indudable es que ha
servido para que miles de niños "devoren" hojas y hojas de
literatura. Otro caso -sentencia la psicóloga- fue el de los libros de
Elvira Lindo con "Manolito Gafotas"».
Sin abusar de la tele
Sin
embargo, tampoco es bueno que los jóvenes abusen de la televisión,
porque aunque los expertos reconocen que hay programas y dibujos pensados para
niños y con una importante carga educativa, «estos son los menos,
por lo que el tiempo de televidencia debe ser el menor posible y nunca de forma
indiscriminada», puntualiza Rosa Serrate, que aconseja proponer a los
pequeños que elijan de la programación televisiva un programa
concreto, de forma que esa elección se convierta en una especie de juego.
Los padres deben aprovechar estas oportunidades para hacer saber a los niños
lo divertido y fascinante que es leer. Además, Rosa Serrate recomienda
acompañar a los niños a una gran librería cuando acaben
su libro, para que ellos mismos comprueben la diversidad de temas y elijan un
nuevo libro que esté «a su medida».
Otra forma de lectura que se recomienda para aficionar a los niños a
esa diversión que supone la lectura son los tebeos, que pueden ser un
primer paso para el acercamiento a los libros en la edad de la adolescencia,
por la carga que tienen estas publicaciones de ilustraciones. Los pedagogos
recomiendan ir instando posteriormente a los jóvenes a que lean los diarios,
sus artículos de opinión, reportajes sobre temas de actualidad
o de cultura general, e incluso revistas relacionadas con sus aficiones y de
contenido científico-educativo. ![]()