Internet gana terreno a las fotocopias en el fraude a los derechos de autor

J. A.
abc.es - 8/mayo/2003

La disminución del volumen de páginas fotocopiadas, el impacto de las nuevas tecnologías y el papel de las instituciones públicas, claves del estudio de CEDRO

MADRID. El último estudio del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) sobre la fotocopia en España de obras protegidas por el derecho de autor, revela una sensible disminución en su volumen. Hace cuatro años, éste era el panorama: 4.812 millones de páginas protegidas se fotocopiaban al año, lo que suponía alrededor de 24 millones de libros. Se contempla ahora una bajada significativa: 3.493 millones de páginas fotocopiadas (17,5 millones de libros), 27 por ciento menos que entonces.
Las razones de este cambio son diversas: la concienciación pública, la perfección de la red de inspección, el aumento de las licencias y el desarrollo de acciones judiciales y extrajudiciales que han dado lugar en diversos casos a sentencias condenatorias. Pero hay un factor que ha tenido especial relevancia, el desarrollo de las nuevas tecnologías y el consiguiente cambio en los hábitos de reproducción: la fotocopia se sustituye por el escáner y la impresora, el material se encuentra en Internet, en páginas web en las que se cuelgan miles de libros escaneados sin permiso de los autores. La conclusión es sencilla: a pesar de disminuir la cantidad de fotocopias impresas, el fraude a los derechos de autor sigue siendo muy alto, y además ha desarrollado nuevas vías para su práctica. CEDRO calcula que la fotocopia de libros en España causa alrededor de 210 millones de euros al año en pérdidas.


Instituciones públicas y fraude

Del estudio se desprenden otras conclusiones interesantes: la gran parte de las fotocopias de páginas protegidas, 66 por ciento, se hacen desde instituciones públicas, fundamentalmente en el ámbito educativo, mientras que en las copisterías públicas el índice es muy bajo, sólo 8,9 por ciento. Donde menos problemas hay es, curiosamente, en las grandes multinacionales, provenientes de países con tradición en el respeto al derecho de autor. Según Federico Ibáñez, vicepresidente de CEDRO, es necesario avanzar hacia un nivel moral y cívico de la sociedad de respeto a este derecho, algo que no se promueve especialmente desde el Ministerio de Educación. «El ‘top manta’ de las fotocopias no está en el Metro, sino en las instituciones públicas», concluyó Ibáñez.