La editorial y las nuevas tecnologías: la tirada corta

Alfonso García Laiz. Jefe de Marketing de Sistemas de Publicaciones. Xerox.
Ponencia del seminario "El libro electrónico". Realizada en Madrid, el 4/junio/2002

En muchas ocasiones cuando se habla de nuevas técnicas, de nuevas tecnologías en general, se asocian estas palabras a revolución y a ruptura con el pasado.
Las nuevas tecnologías, que han permitido a Internet y a la impresión digital, convivir con nosotros, y ver un futuro prometedor en el papel electrónico, no van a acabar con uno de los inventos más importantes de la humanidad: el libro. El libro, como universalizador del conocimiento, no perderá su esencia aunque sí, en su adaptación a los nuevos tiempos, variará en sus procesos de producción e incluso en su forma.
En el sector editorial existen problemas derivados de un sistema de producción poco flexible.
Como en tantas cosas, no importa el interés de la obra, sino el número de interesados en ella o la cantidad que se está dispuesto a pagar por cada ejemplar.
Explicaremos cómo las nuevas técnicas, apoyando a autores, editoriales y lectores, está ayudando a que cada vez un mayor número de autores vean sus obras publicadas y a mejorar, en general, ciertos problemas que sufren las editoriales, motivados por la poca flexibilidad en algunas áreas de su proceso productivo.
El principal nexo de esta cadena de valor es el EDITOR. Y para comprender por qué algunas veces nuestros dos protagonistas no se encuentran (de hecho solo 10% de los libros presentados a una editorial son finalmente publicados) debemos reflexionar sobre el funcionamiento de una editorial dentro de la cadena de valor de la edición tradicional. Es importante para entender después cómo las nuevas tecnologías y en concreto la impresión digital proporcionan importantes beneficios a los autores y editoriales para llegar mejor al lector.
Entre nuestros dos protagonistas se extiende una cadena que permite que el lector reciba la comunicación del autor.
De algunos pasos intermedios, aunque importantes, reseñaremos únicamente la necesidad imperiosa de la especialización por parte de las librerías para entrar directamente en los dos pasos que nos interesan: la imprenta y la editorial.
El sistema de impresión offset es el más utilizado para la impresión de libros.
Este proceso es LARGO en cuanto a que se producen distintos pasos previos a la impresión que requieren su tiempo como la filmación, insolación y revelado de la plancha. La impresión en sí también tiene distintos pasos y ajustes de la máquina impresora, impresiones de pruebas tira-retira, etc. El proceso de acabado, habitualmente fuera de la imprenta, supone distintas fases como el alzado, plegado, cosido y desbarbado.
Todo esto hace que la edición de un libro se cuente en meses, y la impresión en semanas.
Este proceso es COSTOSO puesto que en todos los pasos que se han enumerado participan un sinfín de personas y maquinaria.
Por todo esto, no es extraño afirmar que para que una publicación sea rentable la tirada debe ser alta, para así poder absorber el coste de producción.
Sin embargo, en el mundo de hoy existen tendencias imparables que se contraponen a realizar grandes tiradas. La especialización cada día es mayor y la información fluye más de prisa.
El hombre actual recibe en un día más información que un hombre medieval en toda su vida.
Debido a esa especialización y a que los libros se quedan antes obsoletos, las TIRADAS SE HACEN CADA DÍA MÁS CORTAS. En algunos casos tanto que comprometen la viabilidad de la publicación.
Es allí donde existe una contradicción entre el sistema de fabricación de libros y el mercado al cual va destinado.
Esta contradicción se está convirtiendo en los últimos años en presión para el editor porque:
* Los libros que no se venden en las librerías vuelven a la editorial, la cual los distribuirá con cuentagotas durante meses y años, a veces muchos. Si la tirada ha sido mucho más grande que la venta, este problema genera un gasto considerable. En el año '93 este gasto suponía alrededor de 30%. Hoy, debido a la necesidad no posibilitada por las imprentas de cortas tiradas, se eleva a 47%.
* LOS COSTES POR OBSOLESCENCIA Y ALMACENAJE SE DISPARAN. A medida que pasan los años los almacenes se llenan de libros metidos en las cajas de sus imprentas sin que nunca hayan visto la luz.
En muchos casos esos libros acaban siendo destruidos. En todo su proceso productivo no han sido más que gastos de impresión, de papel (ecología), de transporte, de almacenaje… Todo ese coste no queda más remedio que recuperarlo en los ejemplares que sí se hayan vendido.
* LOS LIBROS SE DESCATALOGAN. Muchas obras, después de su venta quedan descatalogadas al dudar el editor de la rentabilidad de la segunda edición.
Muchos libros descatalogados conservan el interés e incluso se piden con asiduidad, pero no la suficiente como para rentabilizar la tirada mínima que la imprenta exige.
Todos estos son algunos de los problemas del editor ante las ediciones que requieren tiradas cortas. La tirada mínima que exige el sistema productivo tradicional genera enormes gastos si la venta no cubre buena parte de esa tirada. Y ante la preocupación por la aparición de números rojos, en muchos casos la decisión es NO PUBLICAR.
Las nuevas tecnologías solucionan todos estos problemas.
Las presiones sobre el editor son diversas: elección de títulos y de tiradas, gestión de almacenes, distribución, gestión del fondo editorial... etc. Por si fuera poco, el editor ve con recelo la aparición de nuevas tecnologías en la vida diaria que están transformando el concepto del libro como lo conocemos.
La impresión digital, lejos de zarandear sin objeto el mercado editorial, viene a abrir nuevas oportunidades de negocio y a mejorar áreas problemáticas donde la impresión tradicional no es todo lo flexible que el editor moderno necesita.
Podemos ver que el editor y el autor tienen problemas parecidos.
Las nuevas tecnologías también ayudan a solucionar estos problemas.
Es curioso ver cómo la percepción de pérdida de beneficio por pérdida de ventas por parte de las editoriales es muchísimo menor que la realidad.
Las decisiones del negocio editorial son claras:
– Es necesario alcanzar una mayor productividad.
– Capturar nuevas oportunidades de negocio.
– Reducción de costes fijos.
– Diversificación del negocio.
El proceso de impresión digital —desde la digitalización hasta el encuadernado— es sencillo y automático. No existen costes fijos.
Los beneficios de la impresión digital son:
– Minimiza los costos de devolución y gestión.
– Reduce los costos de impresión.
– Tiradas cortas y “ultra” cortas.
– Incrementa el número de títulos en stock.
– Incremento y captura de negocio.
– Venta de libros descatalogados o difíciles de conseguir.
– Comercialización de libros a través de la web.
– Incrementa las posibilidades de atraer y conseguir más autores.
– Permite contar con revisiones y copias de prueba de mayor calidad.
– Incrementa las posibilidades de atraer y conseguir más autores.
– Los libros nunca se descatalogan.
En resumidas cuentas la impresión digital permite:
– Imprimir y encuadernar en un solo proceso, eliminando los costes fijos del offset.
– Cada ejemplar cuesta lo mismo.
– Se imprime la cantidad que se necesita…
– Cuando se necesita.
– …incluso para quien la necesita.