La burbuja de los libros electrónicos
se desinfla

Iblnews - 10/octubre/2003

En el apogeo del boom de Internet, se pensó que los 'e-books' o libros electrónicos eran el brillante futuro de las editoriales y que los libros de papel estaban abocados a quedarse con la migaja del pastel. Pero la burbuja ha estallado, y los libros electrónicos aún son el pariente pobre del mundo editorial dado que los consumidores prefieren volver las páginas por sí mismos cuando se acomodan para leer un buen libro.


“La euforia sin límites del principio pertenece al pasado”, dijo Arnoud de Kemp, uno de los editores electrónicos más importantes con la compañía mediática Springer de ciencia y negocios, según informó Reuters.
Tres años después de que el 'e-book' alcanzara su nivel máximo, los editores presentes en la mayor feria anual del libro de Francfort tienen ahora una visión mucho más realista.
El mes pasado, el mayor vendedor de libros de Estados Unidos, Barnes & Noble, anunció que dejaba de vender libros electrónicos. “No vimos que las ventas despegasen como, tanto nosotros como otros, habíamos anticipado”, dijo un portavoz.
Los objetivos se han reducido drásticamente y ahora las editoriales ven el sector del libro electrónico como un mercado mucho más pequeño que aún no ha despegado.
“Las expectativas se sobredimensionaron mucho en el momento de la burbuja de Internet”, dijo la editora británica Helen Fraser, directora manager de Penguin.
“Sin embargo, hay un mercado pequeño para ellos y puede crecer a medida que aparezcan en el mercado diferentes dispositivos de lectura. Las ventas suben mes a mes”, dijo a Reuters.
Fraser señaló que si Penguin vendía 40.000 copias de un libro impreso, normalmente vendía del mismo título 4.000 ejemplares de libros audio y 400 de electrónicos.
En la batalla tecnológica por encontrar la forma perfecta de leer electrónicos en el ordenador personal o en la pantalla de la agenda, los formatos existentes no han atraído al consumidor.
David Steinberg, presidente de estrategia corporativa e internacional de HarperCollins, en Nueva York, dijo: “Había una guerra de formatos. Compitieron y no son compatibles. Eso crea resistencia”.
“Hace tres años, había una gran cantidad de novedades pero no conseguimos ponernos al día. Evitamos digitalizar todas nuestras obras y colgarles en la Red”, dijo a Reuters.
Steinberg manifestó que los libros electrónicos, aún una pequeña porción del total del negocio, tienen un índice de crecimiento anual “por encima del 30 por ciento” y que HarperCollins ya ha editado electrónicamente la obra completa de la escritora del suspense Agatha Christie.
Sin embargo, la buena relación del lector con el libro impreso está lejos de acabarse, porque concluyó Chris Barnard, analista tecnológico en la consultora IDC: “Un problema es que los libros electrónicos están en contra de una tecnología muy establecida, es decir, los libros. Y la mayoría de la gente está feliz con esa tecnología”.