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El
uso del ordenador en clase ¿fomenta la lectura? |
cibernauta.com - 27/octubre/2003
Frente a quienes temen que las nuevas tecnologías acaben con hábitos tan importantes como leer, el experto alemán Ulrich Engelen cree que cuando los ordenadores son una herramienta habitual de uso diario en clase, ocurre lo contrario y los alumnos están mucho más motivados e interesados en leer.
Engelen
es director del Evangelisch Stiftisches Gymnasium, de Gütersloh (Alemania),
la primera escuela europea que puso en marcha un proyecto para implantar el
ordenador en las aulas, con la colaboración de la Fundación Bertelsmann,
hace quince años.
Numerosas instituciones y centros europeos se han fijado en este modelo, como
es el caso de la Fundación Amancio Ortega y su proyecto Ponte dos Brozos,
en el que un colegio y dos institutos de municipios coruñeses disfrutan
del uso diario del ordenador en las aulas.
En una entrevista con Efe, Engelen, que ha participado esta semana en unas jornadas
organizadas por la Fundación Amancio Ortega en Arteixo, asegura que la
experiencia en el colegio alemán ha demostrado que el uso diario del
ordenador y la red internet “han mejorado mucho los procesos de enseñanza
y aprendizaje”, tanto en profesores como en alumnos.
El empleo racional de las nuevas tecnologías, añade, supone a
un mismo tiempo que los jóvenes sean competentes en este campo y que
aprenden las materias tradicionales de forma más efectiva.
Muchas de estas materias han sido siempre difíciles de enseñar
porque se utilizaban los métodos tradicionales, que aburrían o
cansaban a los alumnos. Ahora, las formas tradicionales de enseñar una
asignatura se mejoran y se hacen más atractivas, según Engelen.
En cualquier caso el método cambia y requiere un mayor esfuerzo tanto
de alumnos como de profesores.
Según el director del instituto alemán, los primeros que deben
convencerse de que merece la pena intentarlo son los profesores, que antes de
comenzar a enseñar deben pasar por un proceso de adaptación y
aprendizaje del uso del ordenador y sus numerosas aplicaciones en la actividad
de clase.
En principio podría parecer que los profesores de más edad son
más reacios y los más jóvenes están más dispuestos
a aprender, pero Engelen señala que la estadística demuestra que
la edad no cuenta tanto, y que lo definitivo es la capacidad que tenga el director
de la escuela para motivar a “los mayores en general”, para que
entiendan que el uso de estas herramientas supone una ventaja.
En cuanto a los padres, cuando el proyecto se puso en marcha en esta escuela
pública, hace quince años, estaban más curiosos que escépticos,
y al final han sido la columna que más ha apoyado este proyecto, porque
quieren lo mejor para sus hijos y saben que el dominio de las nuevas tecnologías,
visto a largo plazo, es necesario y muy conveniente.
En el Evangelisch Stiftisches Gymnasium, los alumnos comienzan a los diez años
este proyecto. Pasan dos cursos aprendiendo el manejo del ordenador, y a los
doce años reciben cada uno su propio ordenador portátil, sufragado
por los padres.
El éxito y el reconocimiento en Europa que el proyecto más veterano
ha tenido ha supuesto que se importe la idea, y en España lo ha hecho
la Fundación Amancio Ortega, que cuenta con la aprobación de la
Consellería de Educación de la Xunta.
La Consellería observa “con lupa” pero a la vez auspicia
esta idea, permitida en centros públicos con la intención de que
en un futuro pueda implantarse en otros colegios e institutos, según
explicó Xesús Caramés, de la Fundación Amancio Ortega.
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