Libros en busca de su propio destino

Por Nuria Martínez - La Nación
Boletín Cegalnet - 10/noviembre/2003

Ha nacido una nueva forma de intercambiarse libros. Es la web bookcrossing.com, una comunidad virtual formada por amantes de los libros de todo el mundo, donde además de la lectura entran en juego el azar, el misterio, el anonimato y la generosidad. La fórmula consiste en lo que se ha dado en llamar «liberar» libros, es decir, enviarlo a quien a través de la web lo pida o dejarlo, misteriosamente, en un lugar de la ciudad para que vaya a buscarlo quien le interese. Y, así, otra vez y otra. A través de internet, se le podrá seguir el rastro al ejemplar por todo el mundo.

Los libros de bookcrossing. com no son libros sin más: un mensaje escrito en las primeras páginas, con un número de identificación, o una pegatina en la portada le advertirán que se trata de un «bookcrosser», o lo que es lo mismo, de un libro que anda de viaje por el mundo y al que muchas otras personas le están siguiendo la pista desde su ordenador. «Nuestra idea es convertir el mundo entero en una biblioteca pública, donde los libros pasen de mano en mano y viajen buscando su propio destino. Nosotros somos todos grandes lectores y queremos compartir nuestras lecturas y además vivir esa sensación de sorpresa, de aventura, de karma o como quieras llamar a la cadena de eventos que puede surgir entre dos o más vidas y una obra literaria», explica Atenea Nike, veterana «bookcrosser» y portavoz de la página española, www.bookcrossing-spain.com.


Ir a cazar novelas

La idea nació en Estados Unidos, en el 2001, a partir de otras comunidades virtuales como «¿Dónde está George?», que sigue el rastro de billetes de dólar por su número de serie o «PhotoTag.org» que libera cámaras por distintos lugares del globo y después sigue su rastro y muestra las imágenes tomadas en el camino. A nuestro país llegó hace algo más de un año. Según la portavoz, al principio no eran más de veinte personas, pero en los últimos meses la población española de «bookcrossers» se ha disparado y hoy son más de seis mil los usuarios de la página española. La idea, que se propaga a la misma velocidad por otros países europeos, cuenta con el beneplácito de autores, editores y libreros. Si usted entra en los foros de la página, verá que muchos autores de todo el mundo son fans de «bookcrossing», «en el caso de los editores y libreros les gusta la página porque fomenta la lectura y además tenemos constancia que el 89 por ciento de los usuarios compra más libros desde que está dentro de la comunidad».
Usted puede dar por casualidad con uno de los libros que los usuarios registran en la web o bien puede entrar en la página, buscar su ciudad en el apartado que lleva el nombre en la jungla y allí ver dónde están liberados los libros para ir de caza a por el que más le interese. Los usuarios dejan pistas muy concretas sobre las localizaciones de los libros. Si no, lean ésta de Wam, un usuario de Madrid, lector de libros de ciencia ficción: «Madrid. Plaza de Oriente. Dejaré el libro a la hora de comer en el hueco que hay detrás de la cola del león que corresponde a la mano izquierda del caballo de la estatua de Felipe IV, en una bolsa de plástico, por la lluvia...». Según cuenta Atenea Nike, los «bookcrossers» madrileños quieren convertir la cola de ese león de la estatua de Felipe IV en una zona oficial de cruce, es decir en un punto permanente donde ir a cazar y a liberar libros. En Barcelona, por ejemplo, ese puesto de honor lo ocupa uno de los tres huecos de el árbol de Yago, un espectacular platanero de la céntrica calle Consell de Cent. «Dejar el libro a la intemperie en plena calle es lo que llamamos liberación salvaje, pero también se pueden hacer liberaciones controladas, dejar los libros en sitios cerrados o simplemente mandarlos por correo a la persona que te los solicite por mail », aclara Nike.


Generosidad

«Es una comunidad virtual asombrosamente generosa». Otra de las claves de este invento es que todo es gratis (la web se mantiene gracias a las ventas de camisetas, bolsas o kits con pegatinas y marcapáginas que sirven para identificar los libros), y si usted quiere recibir los libros en su casa, es el dueño quien se hará cargo de los gastos de envío. Cuenta Madridiot, un usuario madrileño que ha liberado treinta de los libros de su biblioteca mandándolos por correo a distintas ciudades del mundo, que él prefiere las liberaciones controladas a las salvajes: «Sí, el bookcrosser es asombrosamente generoso. Es muy gratificante hacer algo altruista. Yo no los dejo por la calle porque muchos se pierden, pero mando libros, y también me mandan, a todas partes: Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, España...» De los miles de libros que andan por la jungla, alrededor del 70 por ciento no vuelven a aparecer: «Cuanto más se etiquete, cuanta más información dejes, más garantizas que vuelva a aparecer. Pero lo más importante cuando se encuentra un libro es meterse en la web y hacer la entrada de ese libro en el diario, así se deja constancia. En cualquier caso, cuando uno de los libros que has liberado se encuentra con su lector no tiene precio y eso ya te compensa por los otros libros que has perdido», dice Atenea Nike.


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