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LIBROS
NUEVOS Y RENUEVOS DE ABRIL
Pensemos
que el leer se ha ido volviendo sinónimo del comprender:
leer el corazón, leer los signos de los tiempos, leer en
las palabras de los poetas las equívocas señalizaciones
del dios divino. Leer es comprender.
“Oh, luna, cuánto abril/qué vasto y dulce el
aire/Todo lo que perdí/ volverá con las aves”.
Cada vez que llega abril, yo respiro a pleno abril el escalofriado
éter del celeste mes de abril y recuerdo esa estrofa de Jorge
Guillén, con su estremecedor primer verso, “Oh, luna,
cuánto abril”. Poder deíctico de las secas enunciaciones
del gran Jorge Guillén en esta hora de verdad sincera. Tengo
la cabeza llena de versificaciones ajenas y propias, como lirios
del campo. Dice Marcel Proust que en esa relación contractual
con otras mentes que es la lectura es donde se forja la educación
de los modales de la inteligencia. Esto es verdad, sin duda, pero
yo quisiera considerar hoy la lectura no sólo como una escuela
de buenos modales, por profundos que sean, sino como un gran sistema
de impulsos conscientes e inconscientes, como parte esencial de
la constitución de lo que José Antonio Marina denomina
el yo ocurrente de cada cual.
Al escribir estas reflexiones me he abandonado sin más a
mis recurrencias de lector. No he mirado ningún libro, sólo
he hecho memoria. Leer es siempre releer para después hacer
memoria. ¡Cuánto hemos vivido entre los libros! ¡Hasta
qué punto pertenecemos todos nosotros a los libros! Cuenta
Emilio Lledó que conoció a un Heidegger mayor, muy
silencioso —y subraya mucho Lledó este silencio del
último Heidegger—, y que se reunió con él
y con un grupo de amigos en una tabernita, y que Heidegger sacó
del bolsillo en medio de la conversación unos papeles y eran
páginas arrancadas de la Crítica del juicio
y de la Crítica de la razón práctica
de Kant. ¿No nos reconocemos todos nosotros, lectores de
siempre, lectores tan nuevos, tan renuevos, en este tan poco moderno,
tan escasamente extraplano, tan poquísimo internauta comportamiento
de Heidegger? Llevar las hojas de los libros, deshojadas como pétalos,
como los pájaros de papel en el pecho de Vicente Aleixandre.
“Anochece/el hilo de la bombilla/se enrojece/luego brilla/resplandece/poco
más que una cerilla/Libros nuevos/abro uno/de Unamuno”.
Son las meditaciones rurales de Antonio Machado, “profesor
de lenguas vivas en un pueblo húmedo y frío, destartalado
y sombrío, entre andaluz y manchego”. Estoy invocando
actos de lecturas. Así el acto de leer tal y como lo reseña
nuestro admirado y detestado Francisco de Quevedo: “A solas
en la paz de estos desiertos/con pocos, pero doctos libros juntos/vivo
en conversación con los difuntos/y escucho con los ojos a
los muertos”. Los pocos libros, los muchos libros, todo este
cardumen de nuestra conciencia en vela, en vilo. Yo mismo en uno
de mis libros, Variaciones, he escrito: “No, nunca
fuimos viajeros mortales o inmortales/Leímos libros/y yo
supongo que entonces leí lo que recuerdo ahora/ y yo supongo
que estuve donde estuve y que hice un viaje/aunque no hablé
con nadie y viajé solo”. Permítanme los lectores
referirme a mí mismo como si en estas líneas describiera
un arquetípico acto de leer del hombre de hoy: en este tiempo
nuestro, tan repleto de viajes formidables por todo el orbe terráqueo,
con tantísimos lugares visitados, brillantemente codificados
por agencias de viajes, con tanto estar en todas partes y a la vez
en ninguna: frente a todo ese viajar desustancializado, el acto
de lectura, que es todo interior: nada hay fuera, lo que hay dentro,
eso hay fuera.
En el leer se produce un efecto a la vez de rebajamiento de todas
las pretensiones del consumo, de todas las guías turísticas
que confunden valor y precio, para volvernos a lo esencial del viajar
y del experimentar, que es interior. Pensemos que el leer se ha
ido volviendo sinónimo del comprender: leer el corazón,
leer los signos de los tiempos, leer en las palabras de los poetas
las equívocas señalizaciones del dios divino. Leer
es comprender. La moderna hermenéutica filosófica
es un gigantesco acto de elogio de la lectura. Pero el acto del
entendimiento es vida: de aquí que leer, comprender, sea
vivir. Todo abril se presenta ante mis ojos respiratorio, como un
gigantesco renuevo, un tallo nuevo de un árbol grande y podado
y cortado, que volvemos a hallar reverdecido en pleno abril, “Oh,
luna cuánto abril!”, con todos los libros nuevos y
renuevos de abril.
Y aquí tenemos al cargante y extraordinariamente preciso
Juan Ramón Jiménez del Diario de poeta y mar:
“Tarjeta en la primavera de un amigo bibliófilo: ¿Brentano’s?
¿Scribnner’s? ¡Horror! no muchos tantos libros.
Muchos —¿dónde?— un libro”. No sé
si me atrevo yo a ser ahora tan estricto como JRJ. ¿Y, sin
embargo, no tenemos todos nosotros, lectores jóvenes y viejos,
que ser terriblemente selectivos y empeñarnos, quizá,
en buscar un único libro entre miles de libros? ¿No
nos está JRJ diciendo, a su manera electrizante, lo mismo
que decía más arriba Quevedo? Hay que leer muchísimo,
muchos libros, pero a la vez como si nos dirigiéramos, utópicamente,
hacia un único libro. Es parte de la esencia fractal de cada
libro, ser todos los libros. Es parte de la esencia fractal de la
conciencia ser todas las conciencias. El alma, cada alma, cada conciencia,
es, dice Aristóteles, en cierto modo, todas las cosas. Y
es que la lectura, los libros, nos vuelven hacia el interior de
nosotros mismos, hacia la experiencia inmanente que se abre hacia
nosotros mismos: ahí resplandece, en pleno abril, el mundo.
El
Cultural - 22-28/abril/2004.
Por el presente artículo, el escritor Álvaro
Pombo se hizo merecedor del premio para artículos
de creación sobre la importancia de la lectura de la Fundación
Germán Sánchez Ruipérez.
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CONGRESO
DE LA LENGUA
“Mi
amor por la palabra comenzó cuando oí hablar a mi
abuelo y cantar a mi madre, pero también cuando los oí
callar y quise descifrar o, más exactamente, deletrear su
silencio. Las dos experiencias forman el nudo de que está
hecha la convivencia humana: el decir y el escuchar. Por esto, el
amor a nuestra lengua, que es palabra y es silencio, se confunde
con el amor a nuestra gente, a nuestros muertos, los silenciosos
y a nuestros hijos que aprenden a hablar. Todas las sociedades humanas
comienzan y terminan con el intercambio verbal, con el decir y el
escuchar”. Octavio Paz.

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ARTICULOS
—
Lo bello y lo triste, por Ignacio Garmendia
Diez años después de publicada la que era hasta la fecha
su última novela, Del amor y otros demonios, Gabriel García
Márquez ha vuelto al género grande, y cuando todo el mundo
esperaba que diera a luz la segunda parte de sus fascinantes memorias,
ha sorprendido a propios y extraños con esta deliciosa nouvelle
que, sin ser uno de sus títulos mayores, muestra una vez más
la extraordinaria calidad alcanzada por uno de los más altos narradores
de la literatura en español, contemporánea y de todo tiempo.
Nota
completa
— “Sólo con los libros no basta...”,
por Raquel San Martín
Entrevista a Grace Kempster (Inglaterra). Las investigaciones
sobre qué es lo que hace a una persona un buen lector concluyeron
que sólo se necesita tener contacto con un adulto interesado en
eso. Puede no ser el padre o la madre, puede ser alguien en una biblioteca,
en una librería, un maestro, un familiar, alguien con quien compartir
libros y lectura, alguien que promueva que el chico lea lo que sea que
quiera leer. Alguien que no le pregunte “¿Qué estás
leyendo?”, sino “¿Qué vas a leer después?”.
Nota
completa

NOTICIAS LITERARIAS / Titulares
Esta sección
fue reemplazada por las Noticias Culturales
día a día de imente.com
–
Entregan el I Premio Dulce Chacón, creado para homenajear a la
fallecida autora española, a Adolfo García Ortega.
– Empieza el Congreso Internacional El siglo de Alejo Carpentier,
organizado con motivo del centenario del nacimiento del escritor cubano.
– Mexicano Juan Villoro gana Premio Herralde de Novela 2004.
– Fidel Castro y exilio cubano en nueva novela de Roberto Ampuero.
– Homenajean al escritor español Luis Martín-Santos,
autor de ‘Tiempo de silencio’, con motivo del ochenta aniversario
de su nacimiento.
– Publican la edición canónica de la obra de Ortega
y Gasset.
– La escritora española Cristina Sánchez-Andrade ha
sido la ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz 2004.
– Más de doscientos autores participarán en la XXI
Feria Internacional del Libro de Miami.
– Vicente Muñoz Puelles ha sido galardonado con el Premio
Anaya Infantil con una obra contada por un hijo de Noé.
– Temas de Nicanor Parra facilitan traducción al inglés:
David Unger.
– Homenaje al mexicano Sergio Pitol en Casa de América de
Madrid.
– La Feria de Santiago abre sus puertas con México y el escritor
Carlos Fuentes como invitados de honor.
– El escritor peruano Vargas Llosa publica ‘La tentación
de lo imposible’, un ensayo sobre ‘Los miserables’ del
escritor francés Víctor Hugo.
– La premio nobel austriaca Elfriede Jelinek es galardonada con
el Premio Franz Kafka.
– Homenajean al poeta y ensayista mexicano Gabriel Zaid y convocan
un premio de ensayo sobre su obra.
– “La fiesta del Chivo”, libro más traducido
de Mario Vargas Llosa.
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