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CASI
UN HEROE
En
nuestras visitas a las grandes ciudades del mundo, muchos escritores
y bastantes de los lectores que todavía quedan en este
planeta lleno de sucesivas tribus simiescas tenemos la norma obligada
de peregrinar a sus grandes bibliotecas públicas. Ningún
escritor viaja a Nueva York sin pasarse una mañana por
su biblioteca. Necesariamente.
No hay un lector avisado que viaje a Londres y no dé un
salto a su fantástica biblioteca, abierta al público
para esparcimiento y asombro de propios y extraños. ¿Qué
decir de las bibliotecas de las universidades estadounidendes,
como la de Harvard, que no tiene presupuesto exacto, sino que
adquiere dos ejemplares de todo cuanto se publica en el mundo
en sus muchas lenguas babélicas?
En los congresos de bibliotecarios de todo el mundo, los guardianes
del libro en cada lugar se quejan de las carencias de las catedrales
de papel y levantan acta del descuido con el que son tratados
en múltiples ocasiones. En un alto festivo en la Feria
del Libro de Panamá, donde España será la
invitada de honor en su próxima convocatoria, dentro de
dos años, entre champán francés y langosta
y centolla atlánticos a la plancha, mi amigo panameño
Nelson Almirante me muestra el reportaje que Cristian Valencia
escribe para la revista Gatopardo sobre un personaje
tan quijotesco como asombroso: el colombiano Luis Humberto Soriano.
Con Alfa y Beto, sus dos burros llenos de libros, Soriano recorre
todos los días los recónditos parajes y las veredas
perdidas entre los municipios de Nueva Granada, La Gloria y El
Difícil. Ese viaje de los libros entre montañas
y maniguas sólo tiene un objetivo final: poner al alcance
de los niños de esos municipios olvidados el objeto sagrado,
el libro, hasta convertir la lectura en una diversión cotidiana.
Desde niño, la locura de la lectura encendió la
vida de Soriano, cuando le leyeron Margarita está linda
la mar. El ardor llegó a su culminación al
alcanzar el adolescente las páginas del Quijote
y dio la vuelta al mundo de su imaginativa vocación: bibliotecario
andante, en burro, como caballero medieval a la búsqueda
de aventuras.
En su casa guarda, en cajas de cartón (porque no hay dinero
para estanterías), los 2.300 títulos de los libros
que selecciona para su viaje cotidiano con sus burros, hasta hacer
nacer un tan controvertido como sorprendente palabro: biblioburro.
Al principio hubo sus chistes, pero Soriano, casi un héroe,
ha sido condecorado por el presidente Uribe y se ha ganado el
respeto de todos sus vecinos y compatriotas, hasta el punto de
que su ejemplo ha empezado a cundir por todas esas geografías
sin mapa y ya no es más que el decano de una idea llevada
a cabo con esfuerzo descomunal, contra vientos y mareas.
En ese periplo, digno del realismo mágico, Soriano lleva
cinco años consecutivos y «el asombro», como
escribe Cristian Valencia, «permenece intacto. No es para
menos... Mientras el mundo está conmocionado con el anuncio
del súper Airbus A3000 que transportará hasta novecientos
pasajeros, en La Gloria y El Difícil, la conmoción,
la risa, el asombro, la fantasía y el delirio están
fuertemente ligados al biblioburro de Soriano».
Sépase que la más alta tecnología que existe
en estas latitudes es una calculadora. Sépase que Soriano
anda sólo en burro y se queja poco. Una vez lo invitaron
a un congreso de bibliotecarios y en su vocación de caballero
andante de los libros intervino con su palabra alegre para contar
su gratificante aventura cuando las quejas de sus colegas por
la desidia con las bibliotecas pasaba del color castaño
oscuro. Y luego dicen, añade mi amigo Nelson Almirante,
que el libro es caro.
Hace un par de días, en la alta madrugada de una noche
bohemia inolvidable, en Cartagena de Indias, le conté a
unas amigas cómplices y fiesteras el caso de Soriano. «No
eres capaz de vivir sin fabular e inventarte héroes de
novela, J. J.», me contestaron, muy amables y cariñosas,
casi acariciándome la imaginación.
Por J.J. Armas
Marcelo. ABC. Tomado del Boletín Cegalnet 13/7/05
Ilustración: “Old man on the donkey”, por Atanur
Dogan.
http://www.doganart.com
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