El viejo y el bastón

Cuento de Luigi Malerba

El viejo y el bastón

Con el paso de los años, Carlone había envejecido y le temblaban las piernas. Así que fue al mercado y se compró un bastón para ayudarse a caminar. Volviendo a casa se dio cuenta de que se había equivocado en la medida, había comprado un bastón demasiado largo. Pero ese bastón le gustaba, era ligero y fuerte, de una bonita madera clara y sin nudos; por tanto, pensó que lo mejor era hacerlo acortar en vez de devolverlo a quien se lo había vendido.
El viejo se fue a un carpintero para que se lo acortase.
—No tardo nada en cortarle el trocito —dijo el carpintero.
El carpintero puso el bastón en la prensa y tomó la sierra para cortarlo por abajo, donde se apoyaba en el suelo. El viejo le detuvo para explicarle que por abajo iba bien y que era demasiado largo solamente por la parte de la empuñadura.
—Pero la empuñadura tiene que ser curva, si lo corto por aquí estropearé el bastón —explicó el carpintero.
—Es aquí donde es demasiado largo y por tanto es aquí donde hay que cortarlo —insistía el viejo.
—Pero es lo mismo si lo corto por abajo —decía el carpintero.
El viejo se enfadó muchísimo y dijo que había ido expresamente a él, porque para cortarlo por abajo cualquiera era capaz.
Fue un milagro que el viejo Carlone no diera un bastonazo en la cabeza a aquel carpintero testarudo que quería cortar su bastón por la parte que no hacía falta.