Cuentos |
Autor:
Howard P. Lovecraft
Género: Cuentos fantásticos. Horror. Misterio
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Nota sobre los escritos de literatura fantástica (fragmento)
por Howard Phillips Lovecraft
Publicado en forma póstuma en junio de 1937 en la revista Amateur
Correspondent.
Traducido por Pablo Morlans.
La causa por la
que escribo relatos fantásticos es porque me producen una satisfacción
personal y me acercan a la sensación vaga, escurridiza y fragmentaria
de lo maravilloso, de lo bello y de las visiones que me llenan con ciertas perspectivas
(de escenarios, arquitectónicas, de atmósferas, etc.), ideas,
ocurrencias e imágenes que pueden hallarse en el arte y la literatura.
Elijo los cuentos sobrenaturales (weird stories) porque coinciden con
mis inclinaciones personales: uno de mis anhelos más fuertes es el de
lograr la suspensión o violación momentánea de las irritantes
limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos aprisionan
y frustran nuestra curiosidad de indagar en las infinitas regiones del cosmos,
lejos de nuestro análisis y más allá de nuestra visión.
Estos cuentos enfatizan el elemento del horror, porque el miedo es nuestra emoción
más fuerte y profunda, y aquella que mejor se presta a desafiar los cánones
de las leyes naturales. El horror, lo desconocido y lo extraño, están
siempre estrechamente conectados y tan íntimamente unidos que es difícil
crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales,
de la alienación cósmica y de lo llegado del exterior sin basarla
en el sentimiento de miedo y terror. La razón por la cual el factor tiempo
tiene un papel tan importante en muchos de mis relatos se debe a que este elemento
se destaca en mi mente como la cosa más profunda, dramática, espantosa
y terrible del Universo. Siento que el conflicto con el tiempo es el tema más
poderoso y prolífico de toda expresión humana.
Si bien el estilo que elegí para escribir cuentos es muy particular y
quizás limitado, es una forma de expresión tan antigua y permanente
como la literatura misma. Siempre existirá un número determinado
de personas que tenga enorme curiosidad por el espacio exterior desconocido,
y un deseo ardiente por escapar del encierro de lo común y lo real, para
vagar por regiones encantadas llenas de aventura y posibilidades infinitas a
las que sólo los sueños pueden acercarse, y que momentáneamente
evocan las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de las fantásticas
torres urbanas y los atardeceres resplandecientes. Esta clase de personas interesadas
en los temas fantásticos incluye grandes autores —Dunsany, Poe,
Arthur Machen, M. R James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos
clásicos— e insignificantes aficionados como yo mismo.
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