Fabián
Núñez Baquero |
Autor
de libros de gran importancia internacional como es “La uña de
la Gran Bestia”, un poemario sobre la crisis del capitalismo, aunque es
una obra realmente inédita, Núñez ha sido y es un intelectual
a tiempo completo a pesar de no ser reconocido. Aunque el Diccionario de
la Literatura Ecuatoriana, de los hermanos Barriga, lo ha llamado “intelectual
asistemático”, creemos que es un escritor disciplinado, de otra
manera no podríamos admirar ni comprender las joyas literarias que ha
producido en la narración, el ensayo y la poesía, y que sigue
produciendo.
Para vivir ha trabajado en varios oficios y quehaceres, desde ayudante de topógrafo
hasta pequeño corredor de mercancías; desde vendedor de seguros
de vida, hasta profesor universitario, pero siempre estudioso, como él
mismo nos ha contado, “por ser estudioso no he tenido tiempo para ser
estudiante”. Ha sido promotor cultural toda su vida y trabajó sólo
por cinco años consecutivos en el Departamento de Difusión Cultural
del Banco Central del Ecuador de donde fue despedido, sin beneficio de inventario,
junto a otros trabajadores de la Cultura, en la presidencia de Rodrigo Borja.
Tiene relativamente pocas obras, pero son de calidad. Lo curioso es que —a
diferencia de otros escritores, cuyas primeras obras son olvidadas o, incluso,
destruidas, por su falta de calidad— Núñez sigue vigente
y valioso hasta en su primer libro de poemas, Voces errantes, cuyos
poemas los sigue declamando y gustan a la juventud. Somos testigos de ello.
Posee un ritmo que fascina, en la narración y el ensayo y hasta en su
propia amena y chispeante conversación. Tal vez porque, tanto de parte
de sus abuelos maternos como paternos, tuvo una gran ascendencia musical y su
misma madre tocaba la guitarra y cantaba. Su abuelo Antonio Núñez
era Director de Banda y organista de la Iglesia y César Humberto Baquero,
su tío, famoso compositor popular. Núñez ejerció
el cargo de Jefe de Relaciones Públicas del Conservatorio Nacional de
Música “Salvador Bustamante Celi”, de Loja, la denominada
capital de la música en el Ecuador, aunque sólo por breve tiempo.
Como periodista ha colaborado en diarios importantes del Ecuador como El
Expreso de Guayaquil, El Comercio de Quito, El Heraldo y El Avance,
de la ciudad de Ambato. Fue miembro del Consejo de Redacción de Prensa
Obrera y Poder Obrero del Ecuador, simpatizante hasta el momento del Comité
Internacional de la Cuarta Internacional, la vanguardia marxista del mundo.
Sus primeros cuentos los publicó en el magazine Hablemos Internacional.
Podemos decir que pocos como él son tan apasionados por el arte, la política
y la filosofía. Lo conocimos cuando daba sus conferencias en el Grupo
Destino de la ciudad de Ambato: tal vez, sin equivocarnos, ha sido el único
intelectual que ha disertado sobre Emerson, Schopenhauer, y estamos seguros
que fue el primer intelectual que habló en el país sobre Jorge
Luis Borges, a inicios de la década el 60 del siglo anterior.
Su obra poética, desde Voces errantes hasta Sólo
de amor me rindo, se ha caracterizado por una vena equilibrada que se ubica
entre el materialismo militante y la finura de la sensibilidad subjetiva, que
le hizo exclamar al gran poeta dominicano Manuel Del Cabral : “Núñez
es un poeta físico y metafísico hasta la médula”.
Hoy vive un poco difícilmente, diríamos, de sus libros y de sus
sueños, que —como dice el pueblo— no sabemos si den para
vivir. Que Dios y la clase obrera, a quien tanto ama, le protejan.
Com-Cultura 2001
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