Gloria Fuertes “poeta” para adultos, “poeta” para niños I

Por Fernando Carratalá Teruel — Dr. en Filología Hispánica
Timonel revista digital.



Este trabajo rinde un homenaje a Gloria Fuertes, una voz poética femenina al margen de tendencias literarias y sugiere la lectura de sus poemas no sólo en Primaria, sino también en la ESO

A modo de preámbulo

A finales de noviembre de 1998 se apagaba la voz de Gloria Fuertes, tras larga y penosa enfermedad;(1) “voz de zambomba” que cala en el corazón de niños y adultos, en poemas dulces o amargos que reflejan su extraordinaria humanidad, su capacidad de amor hacia todo cuanto le rodea, su compromiso en favor de la construcción de un mundo más justo y solidario, más culto y más libre. Oigamos, ya mismo, su voz (en poemas entresacados de La poesía no es un cuento):(2)

Mi voz de zambomba

Mi voz de zambomba ronca
te dice lo que he gritado,
lo que he vivido te dice,
te dice lo que he cantado.
Mi voz de zambomba zumba
cariñosa en tu costado,
mi verso, látigo dulce,
lo sé, que puede hacer daño
—sólo es un daño poético
que evita un terrible daño—.
Ama, ama, quiere y ama,
sólo así serás el amo.

Poema al no

No a la tristeza.
No al dolor.
No a la pereza.
No a la usura.
No a la envidia.
No a la incultura.
No a la violencia.
No a la injusticia.
No a la guerra.
Sí a la paz.
Sí a la alegría.
Sí a la amistad.

Gloria Fuertes estaba convencida de que un libro en manos de un niño es el mejor medio para evitar que, de mayor, empuñe una navaja. Y por eso “regaló” miles de versos a los niños, que correspondieron a su afecto convirtiéndose en sus más fieles lectores. Ellos la hicieron popular, desde que colaboró en el delicioso programa de TVE “Un globo, dos globos, tres globos”; y también por el entusiasmo con que acogieron el libro La oca loca, editado por Escuela Española.(3)
Hay que empezar, sin embargo, por deshacer un cierto malentendido. Hablar de “poesía infantil” sigue siendo, para algunos maestros y profesores, hablar casi únicamente de Gloria Fuertes; lo que traduce no sólo un profundo desconocimiento del tema, sino también el desconocimiento de la talla poética de Gloria Fuertes. Ha compuesto para niños —mucho y bien—, sí; pero sería injusto contribuir a difundir la distorsionada creencia de que Gloria Fuertes es una poetisa menor, ubicada exclusivamente en el mundo infantil, y merecedora, a lo sumo, de unas líneas “de compromiso” en los manuales de literatura, y más como premio a una popularidad lograda al margen de los cauces literarios que como justo reconocimiento a su quehacer poético. El juicio que la obra en su conjunto de Gloria Fuertes le merece a Camilo José Cela —y en vida de la escritora— puede ayudarnos a otorgarle el sitio que le corresponde en nuestra historia literaria: “una de las más luminosas voces poéticas españolas”.(4) Una simple lectura de un poema “para adultos” sirve para corroborar las palabras de nuestro último Nobel.

Labrador

Labrador,
ya eres más de la tierra que del pueblo.
Cuando pasas, tu espalda huele a campo.
Ya barruntas la lluvia y te esponjas,
ya eres casi de barro.
De tanto arar, ya tienes dos raíces
debajo de tus pies heridos y anchos.

Madrugas, labrador, y dejas tierra
de huella sobre el sitio de tu cama,
a tu mujer le duele la cintura
por la tierra que dejas derramada.
Labrador, tienes tierra en los oídos,
entre las uñas tierra, en las entrañas;
labrador, tienes chepa bajo el hombro,
y es tierra acumulada,
te vas hacia la tierra siendo tierra
los terrones te tiran de la barba.
Ya no quiere que siembre más semillas,
que quiere que te siembres y te vayas,
que el hijo te releve en la tarea;
ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.

Te has ganado la tierra con la tierra,
no quiere verte viejo en la labranza,
te abre los brazos, bella por el surco,
échate en ella, labrador, descansa.
(6)

Hermosa página poética ésta, en la que uno no sabe qué admirar más: si la belleza del contenido —el amor por la tierra del labrador y su comunión material y espiritual con ella (ya es casi de barro, de tierra; de tanto arar, le han salido dos raíces debajo de sus pies heridos y anchos; se ha hecho semejante a la mies: ya estás mimetizado con la parva...)—; o la maestría técnica, que no ha necesitado de grandes alardes estilísticos para conmover a cualquier lector. Buen ejemplo de ello son los versos 21-23, de extraordinario ritmo acentual que refuerza la expresividad de las aliteraciones y del material fónico en general (p, tr-, 11, paronomasia trilla/tralla), y que manifiestan la dureza del trabajo agrícola:

ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.

Duro trabajo con que el labrador se ha ganado que la bella tierra, antes de que le llegue la vejez —y una vez reemplazado por el hijo en el esfuerzo de la labranza—, lo reciba con amor en los surcos tan arduamente abiertos, para descanso de sus fatigas.

¡Gloria Fuertes, a la escuela!

Cuando un niño ingresa en la Educación Primaria tropieza con grandes “disfunciones” a la hora de interpretar el código escrito y, por ello, se ve necesariamente impelido a afrontar el texto escrito no tanto como una fuente de placer personal, cuanto como una dificultad que hay que salvar. Surge, así, la necesidad de crear en torno a la lectura un mundo lúdico lo suficientemente atractivo, capaz de suscitar en el niño aquella curiosidad que le lleve a adentrarse en todo aquello que trasciende los meros signos escritos. Y aquí es donde los versos de Gloria Fuertes están llamados a rendir un servicio impagable.
Porque no hay que olvidar que el niño “llega” a la poesía por la vía del ritmo del lenguaje, ya sea cantando o entonando enfáticamente; y que incluso es capaz de crear unos versos que producen un sonsonete agradable al oído, sin preocuparse del contenido semántico de los mismos y de su inteligibilidad. Y es que su propia limitación en el uso del lenguaje ayuda activamente al logro de aciertos innegables en estas creaciones poéticas primerizas: así nacen en el mundo poético infantil imágenes deslumbrantes, algunas de corte casi surrealista... Cosa bien distinta es, sin embargo, que el niño se sienta atraído por esas otras imágenes creadas por adultos —que dicen escribir para niños—, y que se le ofrecen para desarrollar su capacidad de comprensión. Por otra parte, además de ritmo y diversión, el niño busca en la poesía asuntos que sugieran “imaginaciones fantásticas” asentadas en una realidad contable, y que sugestionen por la “forma chocante” en que vienen expresadas; pero muchos de los versos puestos a su disposición no siempre le ofrecen al niño “algo que puede contar”. Y aquí es, nuevamente, donde la poesía de Gloria Fuertes tiene un amplio espacio que ocupar en los primeros niveles educativos. Valgan, como botón de muestra de cuanto antecede, estos dos graciosos poemas, muy aptos para alumnos del Primer Ciclo de Educación Primaria:

Doña Pito Piturra(6)

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra,
muy elegantes.

Doña Pito Piturra
tiene un sombrero;
Doña Pito Piturra,
con un plumero.

Doña Pito Piturra
tiene un zapato;
Doña Pito Piturra,
le viene ancho.

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes;
Doña Pito Piturra,
le están muy grandes.
Doña Pito Piturra,
tiene unos guantes;
Doña Pito Piturra,
lo he dicho antes.

Valentín, tin, tin
(Poesía para leer entre dos)

— Era tan listo Valentín,
— tin, tin.
— que ya sabía hasta latín.
— tin, tin.

— Iba al colegio en su patín,
— tin, tin.
— iba a un colegio de postín,
— tin, tin.

— Valentín, Valentín,
— tin, tin.
— sólo lleva un calcetín,
— y un cuento suyo en el maletín,
— tin, tin.

— Era escritor el Valentín,
— tin, tin.
— y era poeta tan chiquitín,
— tin, tin.

— Y en su piscina tenía un delfín.
— Fin, fin.
(7)


La lectura como fin en sí misma:
Algunos valores de la poesía de Gloria Fuertes

Si a la Escuela corresponde la irrenunciable obligación de formar lectores, la poesía de Gloria Fuertes es un magnifico auxiliar para lograrlo, ya que, desde los primeros niveles educativos, puede uno acercarse a ella por un triple interés: utilitario, lúdico y estético.

Interés utilitario. Es tan variopinto el contenido de la vastísima producción poética de Gloria Fuertes, que siempre podrán encontrarse poemas relacionados directamente con cualquiera de las áreas de conocimiento que constituyen los aprendizajes básicos de los alumnos de los primeros niveles de escolarización. Por otra parte, los versos de Gloria Fuertes son los suficientemente sugestivos como para atraer de inmediato la atención de los niños, ya que suelen entroncar con el mundo de sensaciones, sentimientos y vivencias en que se desenvuelven, por la simple razón de que tales versos han sido concebidos por y para ellos.

– Interés lúdico. El uso de la lengua rimada y rítmica de los juegos infantiles está en la base misma de la poesía de Gloria Fuertes, que divierte y permite la diversión de sus lectores. La declamación de poemas en clase ayuda a pasar ratos muy agradables, sobre todo si el ambiente es distendido; y también da ocasión al maestro para perfeccionar la lectura en voz alta de los alumnos y, en consecuencia, su expresión oral, en especial si atiende tanto a los aspectos puramente mecánicos del proceso lector (pronunciación, velocidad, etc.) como a aquellos otros factores que contribuyen a la correcta modulación de la voz (ritmo, pausas, entonación, etc.). Pero, con todo, no hay que olvidar que, con su poesía —en confesión de la propia escritora—, Gloria Fuertes intenta “divertir, hacer pensar y hasta hacer reír” a quienes ya no son unos niños pequeños y pronto serán unos jóvenes. Y este aspecto lúdico de su poesía es el que debe prevalecer en estas etapas educativas.

– Interés estético. Los versos de Gloria Fuertes suscitan el deseo de leer poesía. ¡Cuántos de los que hoy ya no son niños conservan en la memoria ciertas poesías de Gloria Fuertes que, en su día, les resultaron atractivas, y aún pueden recitarlas espontáneamente!; poesías en las que la aprehensión de su contenido se logró no tanto por vía racional, cuanto emocional. Porque es cierto que los versos de Gloria Fuertes no sólo enriquecen el conocimiento que el niño tiene de la realidad, sino que sirven, además, para ir desarrollando su sensibilidad y despertando un inconsciente interés por los valores estéticos; lo que, sin duda, habrá de contribuir a su futura formación integral como persona.(8)

El poema “Cómo se dibuja un torero”, perteneciente al libro La oca loca, editado por Escuela Española, puede servir de ejemplo para recalcar ese triple interés —utilitario, lúdico y estético— que la poesía para niños de Gloria Fuertes ofrece, y que la hace indispensable en los primeros niveles educativos; poesía, por lo demás, de excepcional calidad, fruto de una maestría técnica indiscutible.

Cómo se dibuja un torero

Para dibujar un torero
hay que tener mucho salero.

Se dibuja la montera
—que es el sombrero—,
y debajo va la cara,
y más abajo va el cuerpo;
mucho adorno en la chaqueta,
chaquetilla de torero,
con borlitas —alamares—...

Muy coqueta la chaqueta
bordada, muy primorosa
—dos claveles y una rosa—.
Muy ceñido el pantalón,
a media pierna un bordón.
¡Qué primor!

Las medias con espiguilla,
de cuero las zapatillas,
la camisa muy rizada,
la corbata muy delgada,
y la faja cinturón
que adelgaza la cintura
y hace hermosa la figura.

¡Qué valiente criatura
del arte más peligroso!

El traje, de seda y oro,
y el toro, color de toro,
negro el cuerpo, blanco el cuerno.
Negro el toro, y azúl él.

¡Torero, abre la capa,
ya estás en el redondel!

Adviértase la admirable precisión léxica con que Gloria Fuertes ha ido enumerando, ordenadamente, las diferentes prendas que viste el torero: montera, chaquetilla adornada con alamares, chaqueta, pantalón ceñido, medias con espiguilla y zapatillas de cuero; y completan su indumentaria la camisa rizada, la corbata delgada y una faja-cinturón; todo lo cual hermosea su figura (versos 3-22), que realza aún más su traje de seda y oro (verso 25). Y adviértase, asimismo, la forma en que Gloria Fuertes define al toro: del conjunto de rasgos que pueden caracterizarlo, ha seleccionado sólo la negrura de su cuerpo y la blancura de sus cuernos (“negro el cuerpo, blanco el cuerno” —verso 27—); colores que opondrá al traje de seda y oro que luce el torero (“negro el toro, y azul él” —verso 28—), de cuyas manos pende la capa (verso 29) que manejará, en arriesgadas verónicas que confirman que la tauromaquia es un peligrosísimo arte reservado sólo para los más valientes (versos 23-24). (9)

Valores formales —de carácter puramente escolar—
de la poesía de Gloria Fuertes, que contribuyen
al desarrollo de la “habilidad lectora”

Muchos son los valores que ofrecen a los “pequeños lectores” los versos de Gloria Fuertes, adecuados para ir desarrollando la habilidad lectora; entre otros, los siguientes:

– Adecuación de los textos poéticos al nivel de maduración intelectual del niño. Gloria Fuertes es consciente de que del niño de 6-7 años al de 10-11 hay una considerable distancia psicológica; y, por ello, se preocupa de que sus poesías no pongan limitaciones infranqueables a las posibilidades reales de comprensión de los lectores a quienes van destinadas.

– Ausencia de dificultades lingüísticas. Desde el punto de vista léxico y sintáctico, los poemas de Gloria Fuertes son extremadamente sencillos: los vocablos forman parte del vocabulario usual, y no suelen encerrar especiales complejidades semánticas; y la sintaxis —con abundancia de oraciones cortas— evita los complicados enlaces característicos de la subordinación. Gloria Fuertes ha puesto especial cuidado, por tanto, en que ni el léxico ni el tipo de sintaxis empleados dificulten la cabal inteligibilidad de sus versos porque, de lo contrario, los niños se quedarían en los puros signos —convertidos en “signos sin significancia”, que diría Pedro Salinas (10)—, y no se favorecería el paso a los significados, única manera de percibir el sentido de los poemas y de alcanzar su comprensión global.

– Concepción del poema como una unidad total de comunicación cerrada en sí misma, que proporciona una información más o menos objetiva sobre cualquier realidad —lo autobiográfico, lo cotidiano...—. Para Gloria Fuertes es del todo evidente que la poesía desprovista de anécdota resulta difícil de comprender para los niños —e incluso para los adultos—; y, por esta razón, sus poemas son contables, sin que por ello haya renunciado a un uso moderadamente afectivo de la lengua, a la que no son del todo ajenos ciertos recursos que sugieren profundas emociones estéticas.

– Reducida extensión de los poemas, que ayuda a evitar la aparición de aquella fatiga que terminaría por hacerle perder al niño el interés por lo que está leyendo.

Aportemos un nuevo testimonio de Gloria Fuertes —un poema elegido con toda intencionalidad por el interés de su contenido—, que ejemplifica con claridad ese cúmulo de “valores escolares” que descubrimos en sus versos:

¡No está mal!

El perro entiende.
El cocodrilo llora.
La hiena ríe.
El loro habla.
El hombre entiende,
llora,
ríe,
habla,
y además puede leer.
De todos los animales de la tierra
sólo el hombre puede leer
para dejar de ser animal.

¡No está mal! (11)

Epílogo sentimental

El mejor homenaje que se le puede rendir a Gloria Fuertes —para que su voz siga con nosotros y, a través de ella, su espíritu de bondad— es el de continuar leyendo y difundiendo sus versos, para construir entre todos ese mundo mejor que ella —“poeta de guardia”— anhelaba.
No creemos que haya maestros que desconozcan sus poesías para niños; ni niños que no sepan quién es Gloria Fuertes. Por eso es necesario que nos convirtamos todos, de vez en cuando, en niños —o en maestros de niños— y “paladeemos”, en todo su sabor, la poesía infantil —o adulta, depende del momento— de Gloria Fuertes. Porque es seguro que disfrutaremos descubriendo una poesía en la que no se sabe qué admirar más, si la densidad del pensamiento —siempre al alcance y al servicio de todos nosotros— o la riqueza de imágenes bellísimas y, a la vez, comprensibles. Y todo ello en versos dinámicos y expresivos que, bajo su aparente despreocupación formal, ofrecen un estilo muy personal, cuidadosamente elaborado, cuyos rasgos difícilmente caben en etiquetas y clasificaciones.

Notas

(1) En Sola en la sala —libro incluido en Obras incompletas. Madrid, editorial Cátedra. Colección Letras Hispánicas, núm. 32; p. 358— figura el siguiente poema:

Al dolor no le huyas

No le huyas,
se pone más furioso.

Entrégate al dolor hasta que se harte.
Concéntrate en él
y en el que todo nada dura;
y no hagas aspavientos.

Así el dolor se enfriará asqueado
ante tu indiferente misticismo.

Y, en La poesía no es un cuento (Madrid, editorial Bruño, 1989, colección Altamar, núm. 20; p. 38), sigue incidiendo Gloria Fuertes en el tema del dolor:

Parece que han llamado...
—Ah, ¿eres tú?
Pasa, Dolor,
toma una copa...
(Qué vamos a hacer,
por lo menos no estoy sola.)

(2) Op. cit., págs. 68 y 67.

(3) En la editorial Escuela Española (calle Mayor, núm. 4. 28013 Madrid), así como en Ediciones Susaeta (calle Campezo, núm. 13. 28022 Madrid), está editada una gran parte de la obra de Gloria Fuertes destinada a lectores infantiles.
Por lo que a Susaeta se refiere, en diciembre de 1996 inició la publicación de la colección “Gloria Fuertes” y, en diciembre de 1997, de la colección “Lee con Gloria Fuertes”; colecciones que, en estos momentos, alcanzan los 7 y 16 títulos, respectivamente. Los títulos de Gloria Fuertes que en su día publicó Miñón —en la colección “Las campanas” (Chupilandia; Coleta la poeta; etc.) han pasado a engrosar los fondos de Susaeta.

(4) Diario ABC, 6 de enero de 1995. Sección “El color de la mañana”.

(5) El poema “Labrador” —en el que se ha respetado la puntuación original, no siempre correcta— forma parte del libro Todo asusta, incluido en Obras incompletas. Edición de la autora. Madrid, editorial Cátedra. Colección Letras Hispánicas, núm. 32. 12.ª edición; p. 132.
En esta misma colección se han editado otros dos libros suyos: Historia de Gloria. Amor, humor y desamor (edición de Pablo González Rodas; núm. 131, 7.ª edición); y Mujer de verso en pecho (prólogo de Francisco Nieva; núm. 388, 3.ª edición). Obras en las que “lo personal, lo autobiográfico y lo cotidiano adquieren un aura de autenticidad y de belleza sentida que alcanza a todo tipo de lectores. El inclasificable estilo de la autora logra así, una vez más, el difícil equilibrio entre calidad y popularidad, entre intimismo y comunicación”.

(6) Doña Pito Piturra es, precisamente, el titulo de uno de los libros publicados por Ediciones Susaeta, en la colección “A toda máquina”.

(7) La poesía no es un cuento, op, cit., p. 12.

(8) Es la propia Gloria Fuertes, consciente del valor “formativo” de su poesía, quien escribe —en la presentación al lector de su obra La poesía no es un cuento—: “Este libro será una manera distinta de divertirte: tendrás que usar tu cabeza, tu corazón, tu inteligencia y tu imaginación, para sentir lo que yo he escrito.” (Op. cit., p. 7).

(9) Resulta sugerente comparar “el torero de Gloria Fuertes” con el “Torerillo en Triana”, de Gerardo Diego. Desde luego, puede advertirse una cierta similitud entre las dos enumeraciones de las prendas de vestir de ambos toreros. Pero Gloria Fuertes describe a su torero de arriba abajo, mientras que Gerardo Diego comienza la descripción del suyo por los pies:

(...) Zapatilla escotada
para el estribo.
Media rosa estirada
y alamar vivo.

Tabaco y oro. Faja
salmón. Montera.
Tirilla verde baja
por la chorrera.

Capote de paseo.
Seda amarilla.
Prieta para el torero
la taleguilla. (...)

Y un denominador común en ambos poemas —el de Diego no lo reproducimos completo— es el dominio del verso, la musicalidad de la forma —en Diego, garbosas seguidillas— y, sobre todo, ese ambiente taurino transido de belleza que ambos poetas saben recrear admirablemente.

(10) Escribe Salinas: “Por lo que gracias a mi trato con estudiantes de diversos países he podido observar, me parece que el mal viene de haber dejado de tomar la enseñanza de la lectura como un centro de actividad total del espíritu, en cuya práctica se movilizan y se adiestran las cualidades de la inteligencia, de la sensibilidad, se enseña a discernir de valores morales y estéticos, en resumen, se educa al niño. Y se ha angostado, a la adquisición de un mecanismo para la comprensión elemental del alfabeto, sus signos y sus combinaciones más sencillas. La criatura desdichada se queda en los puros signos, no pasa a los significados. Y, en consecuencia, no sabrá más tarde percibir el sentido de los libros, ni las cosas, porque se le enseñó a leer por los sentidos, pero sin sentido. Nada tiene sentido. Todo son palabras, que parpadean, se agitan, llaman y en seguida se apagas, como las que refulgen en el deslumbrante vocabulario sin alma de los anuncios luminosos.” (Cfr.: El defensor. Madrid, Alianza editorial, 1983. Alianza Tres, núm. 118, p. 172).
La larga cita de Salinas es una clara incitación al empleo de los versos de Gloria Fuertes para las primeras lecturas, en clase, de los alumnos más pequeños.

(11) La poesía no es un cuento. Op. cit., p. 64.