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Cuentos
infantiles. Realidad, fantasía y placer |
Por
María Eugenia Di Luca
educared.org.ar
Los cuentos comienzan siempre con la ruptura de un orden establecido. A
partir de ellos, se anticipa el encuentro con lo diferente, que lleva al sujeto
lector a moverse de lugar y proyectarse hacia otras cosas. Siguiendo este eje
central, escritores, investigadores y especialistas de prestigio, brindaron
conferencias y participaron de mesas redondas en las Jornadas Educativas de
la Feria del Libro Infantil y Juvenil, organizadas por la Fundación El
Libro, durante el pasado mes de julio.
“Los cuentos son una ocasión que permite la instalación de otro tiempo en este tiempo: producen un cambio y habilitan a la fabricación de mundos nuevos. Los hombres no pueden vivir sin mundos, por eso arman conjeturas, albergues de significados y se convierten en hacedores de metáforas y lenguaje.”
Graciela Montes
Los
cuentos forman parte del funcionamiento vital de una sociedad; toda la vida
y los órdenes se establecen a partir de ellos. Para reflexionar acerca
de su importancia, Graciela Montes, autora de más de cincuenta libros
infantiles, prefirió un abordaje particular. Para la escritora, la mirada
histórica es la más enriquecedora porque muestra cómo las
cosas van, vienen, se mezclan, se contagian, y permite, además, ligar
a los libros con la vida de la sociedad y con el poder.
Siguiendo las consideraciones de Graciela Montes, los cuentos tuvieron siempre
una función; las narraciones entretienen al liberar a los seres humanos
del tiempo riguroso, además satisfacen el deseo de placer que sienten
tanto escritor como lector al estar solos frente a un enigma. Otra de las funciones
de los cuentos es la de cohesionar, porque dibujan una trama compartida.
Como autora de literatura infantil, Graciela Montes considera que no es posible
insistir en la intangibilidad de los textos. “Lo máximo a lo que
se puede aspirar como escritor es a que la construcción realizada se
sostenga y no se derrumbe, el lector manosea siempre las obras cuando se entrega
al mundo imaginario que el otro inventó, y está bien que así
ocurra.”
¿Qué lugar tiene la realidad en los cuentos infantiles?
Los cuentos infantiles son ideales para entrenar a los más pequeños
en el proceso de simbolización; leer les permite tanto consolidar la
imaginación como desarrollar la capacidad reflexiva. Aquel que puede
escuchar un cuento e interpretarlo, está en condiciones de manejarse
con las demás actividades escolares y de comprender cualquier lectura.
Circulación de deseos, personajes que llaman a identificarse y conflictos
que atraen al lector y lo llevan a querer saber más; todo esto puede
encontrarse en un cuento. Pero en la literatura infantil ¿están
suficientemente abarcados aspectos importantes como la sexualidad, la muerte
y los problemas sociales e históricos?
A ésta y a otras preguntas, intentaron dar respuesta los especialistas
que participaron de las distintas mesas redondas organizadas en las Jornadas
Educativas de la Feria del Libro Infantil y Juvenil.
Según Sandra Comino, escritora y docente, los temas que más les
interesan a los niños y les generan interrogantes no están presentes
en la literatura infantil argentina: la política, las malas palabras,
la muerte y el sexo son tabú.
Si bien a lo largo de la historia ha habido control de la lectura y de la escritura,
la pregunta es: ¿actualmente quién coarta la aparición
de estos temas? Para Sandra Comino, existe una censura sutil desde las editoriales
que omiten las obras con ciertas temáticas, de manera que los escritores
ya saben qué tipo de producciones no se publican.
La censura por omisión se genera también por parte de los adultos
cuando, por ejemplo, les leen a los niños y saltean, por miedo, las partes
conflictivas, como la muerte de un personaje. Según la escritora, “esto
lleva a que la realidad se muestre desde un punto de vista muy acotado.”
En este sentido, la escritora resaltó la importancia del compromiso que
los escritores tienen que asumir para crear una literatura vinculada con la
realidad, que contribuya a que los niños estén preparados para
afrontar los conflictos que forman parte de la vida.
En el marco de esta problemática, el escritor de cuentos infantiles y
realizador de espectáculos musicales para niños, Luis María
Pescetti, consideró que, en la actualidad, la literatura infantil argentina
está muy ligada al ámbito de la escuela, lo cual trae aparejado
ciertos condicionamientos porque los docentes prefieren cuentos con temas más
livianos que les resulten controlables. En este sentido, Pescetti propone aggiornar
la tradición de los juglares que hablaban de temas problemáticos
de modo burlón y con sentido del humor.
Lidia Blanco, especialista en literatura infantil, también habló
de la necesidad de introducir la realidad en la literatura para niños.
Según Blanco, callar temas de la realidad en los cuentos infantiles puede
traer, como consecuencia, un recorte en la imaginación de los chicos.
“Lamentablemente, en las obras para niños predomina, por un lado,
el tratamiento distante del cuerpo sexuado, y por otro, la generación
de estereotipos que no se vinculan con cambios que van surgiendo en la sociedad.
Por ejemplo, la mujer es representada como una madre en el hogar, sumisa, mientras
que al hombre se lo vincula con la cosa pública.”
La observación de la literatura para niños permite afirmar que,
en la mayoría de los casos, se les ofrece a los más chicos una
literatura edulcorada, que no produce debates. Esta tendencia no tiene en cuenta
que a los niños les gusta saber y hablar de temas cercanos y presentes
en la realidad circundante.
Teniendo en cuenta la mirada sobre el contexto de los niños, la investigadora
en literatura para niños y jóvenes, Nora Sormani, insistió
en la importancia de rescatar la mirada humanista de la literatura infantil,
a la que definió como “aquella que estimula valores, promueve la
búsqueda de la identidad, mira a los diferentes y escribe sobre ellos
observando la realidad social.” La especialista explicó que la
literatura infantil humanista trata de ver el lado oscuro del hombre sin proponer
necesariamente situaciones tristes. Para Sormani, “la propuesta en estos
cuentos es que, a pesar de todo, se puede ser feliz por un rato.”
Los libros infantiles: ¿una oportunidad para la integración?
La lectura, como acto social destinado a construir sentidos, mueve la historia
personal y la historia colectiva. El cuento infantil puede verse como ese otro
que incorpora a la vida de los más pequeños las novedades. Sin
duda, quienes no accedan a ese encuentro con lo diferente, quedan marginados
de la posibilidad de enriquecimiento. Pero ¿puede considerarse a la literatura
infantil, en sí misma, como un recurso para la integración?
Según María Teresa Andruetto, escritora de libros para niños
y jóvenes, y capacitadora docente en el área de literatura, es
difícil decir que los libros sean una oportunidad para la integración.
Para ella, “los escritores escriben por deseo, sobre los temas que les
interesan, acerca de la vida de los otros, desde sus propias miradas. Así,
los temas sociales como la integración y la marginalidad, de mucho interés
para los investigadores, no tiene por qué preocuparle específicamente
al escritor. Lo que sí es importante es que el escritor esté comprometido
con la sociedad en la que vive”.
En relación con esta problemática, María Cristina Ramos,
escritora de cuentos infantiles, opinó que es importante que las historias
que se escriban sean singulares, y permitan que se oigan, en ellas, voces que
no siempre se escuchan, pero sin una intencionalidad especial.
En este mismo sentido, Graciela Cabal, escritora e integrante de la Sociedad
Argentina de Escritores, coincidió en que la literatura es capaz de enseñar
por añadidura, sin quererlo. “Hay que tener mucho cuidado con las
voluntades educadoras de algunos libros, la literatura no tiene por qué
tener un objetivo ético, ni debe enseñar nada en particular. La
literatura produce felicidad y, a cada uno, le sirve para algo distinto.”
Desde diferentes perspectivas y haciendo eje en temáticas como la realidad,
la integración social y la inclusión del diferente, los escritores,
investigadores y especialistas debatieron acerca de la literatura y los cuentos
infantiles en un contexto de crisis y desintegración social. Más
allá de las diversas posturas que cada uno planteó en función
de esta problemática, todos ellos coincidieron en el lugar de los cuentos
infantiles, y de la literatura en general como productores de placer y de felicidad,
como espacios para la puesta en juego de la imaginación, la creatividad
y el descubrimiento de nuevos mundos. ![]()