Peter Pan en los jardines
de Kensington

Descarga "Peter Pan en los Jardines de Kensington"Autor: James Matthew Barrie
Género: Novela juvenil
Peso del archivo: 1.264 Kb
Ilustrado
Descarga pulsando sobre la portada.

Peter Pan apareció primero en “El pequeño pájaro blanco” o “Aventuras en los Jardines de Kensington” (1902). Los capítulos que se refieren a la historia de Peter fueron publicados más tarde separadamente como “Peter Pan en los Jardines de Kensington” (1906)
En éste, la narración original de Barrie de la historia de Peter Pan. Barrie sostiene la teoría de que las almas viven varias vidas sucesivas y que las almas humanas habitan en los pájaros antes de reencarnarse en humanos.
En esta historia, Peter Pan escapa a la condición de criatura humana a la tierna edad de siete días. Habiendo sido un pájaro antes de ser un muchacho, creyó que era todavía un ave y voló por la ventana a los Jardines de Kensington. Pronto descubrió que algo no encajaba con él, entonces voló a la isla de la Serpentina donde nacen todas las aves que se hacen niños.
En la isla, pregunta al sabio Cuervo Salomón qué es lo que estaba mal y éste le explica que ahora él es un muchacho. Peter queda horrorizado y duda si podrá volar, entonces no puede. La fe perfecta debe tener alas.
Peter crece en la isla donde pasa todo su tiempo pero continúa siendo un niño, siempre desea volver a los Jardines de Kensington y jugar como hacen los niños y las niñas. Entonces, un día, todos los tordos de la isla le construyen un enorme nido que él puede usar como embarcación. Y a partir de entonces Peter va a los Jardines por la noche a jugar, como hacen los verdaderos muchachos.
En los Jardines se hace amigo de las hadas, e interviene en sus danzas y ceremonias, tocando una flauta de caña. Entonces las hadas le conceden un deseo de su corazón y Peter pide volver a ver a su madre. Él sabe que ella está triste. Peter vuela a casa, la ventana del cuarto de los niños está abierta y su madre duerme al lado de la cuna vacía. Peter casi la despierta pero decide en cambio regresar al parque, a fin de dar el último adiós a sus amigos, navegar en el lago, tocar la flauta para las hadas y pedir su segundo deseo que era el ser pájaro. Eso le toma bastante tiempo. Cuando regresa al lado de su madre, esta vez la ventana estaba cerrada y hay un nuevo bebé en la cuna. Peter había tenido ya su posibilidad de crecer y la había perdido. Desde aquel día vive en los Jardines de Kensington, siempre con la misma edad de siete días, sin ser ni un humano ni un ave.
Peter pasa mucho tiempo como muchacho en los Jardines, jugando sin cesar, pero nunca supo que estaba haciendo todo mal, hasta que se encuentra con una niña llamada Maimie, que permanece en los Jardines después de la hora de cierre. Maimie ayuda a que se celebre una boda de hadas, ella les cae en gracia y le construyen una casita para pasar la noche. Por la mañana encuentra a Peter Pan quien le pide casamiento después de la conmovedora escena del dedal. Maimie accede, pero recuerda a su madre, y en conclusión regresa con su familia. Más tarde hará a Peter un regalo, una cabra imaginaria, que las hadas convertirán en una verdadera. Es así como Peter consiguió la cabra en la que monta a caballo por los Jardines.
Cada noche Peter cabalga buscando niños perdidos, y cuando los encuentra los ubica en una casa de hadas. A veces llega demasiado tarde, entonces los sepulta (de dos en dos, para que no estén solos) y esculpe una lápida para ellos. La historia termina: “Espero que Peter no tenga demasiado trabajo con su pala. ¡Todo me resulta demasiado triste!”


DISPONIBLE TAMBIÉN EN INGLÉS

Título:
Peter Pan in Kensington Gardens
Peso del archivo:
1.261 Kb

Descarga pulsando sobre la imagen.


Descarga "Peter Pan in Kensington Gardens"

FRAGMENTO

Es muy difícil saber muchas cosas de las hadas, y casi lo único que se sabe con toda seguridad es que hay hadas donde hay niños. Hace mucho tiempo, a los niños les estaba prohibida la entrada en los Jardines, y entonces no había ni un hada en ese lugar. Luego se permitió la entrada a los niños, y aquella misma tarde llegaron en tropel muchas hadas. Tienen que seguir a los niños, aunque raramente se las ve, en parte, porque durante el día viven en los recintos, por donde vosotros no podéis pasar, y, en parte, porque son muy astutas. No son muy avispadas tras la Hora de Cierre, pero hasta entonces..., ¡Dios santo!
Cuando vosotros erais pájaros, conocíais muy bien a las hadas, y durante vuestra niñez recordabais muchas cosas de ellas, pero es una pena que entonces no pudierais escribirlo, pues poco a poco lo vais olvidando, y yo he oído decir a muchos niños que no han visto un hada en su vida. Estoy seguro de que, si llegaron a decir esto en los Jardines de Kensington, lo dijeron delante de una. Y la razón de todo esto está en el hecho de que ellas se hacen pasar por otra cosa. Es uno de sus mejores trucos. Por regla general fingen ser flores, pues la corte se reúne en el Valle de las Hadas, y tanto allí como a lo largo del Paseo de los Niños hay tantas flores, que una flor es lo que menos llama la atención. Se visten exactamente igual que las flores y cambian según las estaciones, vistiéndose de blanco en tiempo de azucenas y de azul en tiempo de campanillas, y así sucesivamente...
Cuando creen que no las están mirando, se escabullen con rapidez, pero, si se las mira, tienen miedo de que no les dé tiempo a esconderse, y se quedan quietecitas, haciéndose pasar por flores. Después, una vez que habéis pasado sin percataros de que eran hadas, corren a contar a sus madres la aventura. El Valle de las Hadas, como recordaréis, está totalmente cubierto de yedra, de donde ellas sacan el aceite de ricino, y entre la yedra despuntan algunas flores. La mayoría son flores de verdad, pero algunas son hadas. Nunca podéis distinguirlas con precisión, pero un buen truco es pasar mirando para otro lado y volver la cabeza de repente. Otro buen truco, que solemos adoptar David y yo, es mirarlas fijamente hasta que no les queda más remedio que pestañear, con lo que ya estáis seguros de que son hadas.