Cutufato y su gato

Poema de Rafael Pombo


Quiso el niño Cutufato
divertirse con un gato;
le ató piedras al pescuezo
y riéndose el impío
desde lo alto de un cerezo
lo echó al río.

Por la noche se acostó;
todo el mundo se durmió,
y entró a verlo un visitante:
El espectro de un amigo,
que le dijo: ¡Hola! al instante
¡ven conmigo!

Perdió el habla; ni un saludo
Cutufato hacerle pudo.
Tiritando y sin resuello
se ocultó bajo la almohada;
mas salió, de una tirada
del cabello.

Resistido estaba el chico;
pero el otro callandico,
con la cola haciendo un nudo
de una pierna lo amarró,
y, ¡qué horror! casi desnudo
lo arrastró.
Y voló con él al río,
con un tiempo oscuro y frío,
y colgándolo a manera
de un ramito de cereza
lo echó al agua horrenda y fiera
de cabeza.

¡Oh! ¡qué grande se hizo el gato!
¡qué chiquito el Cutufato!
¡Y qué caro al bribonzuelo
su barbarie le costó!
Mas fue un sueño, y en el suelo
despertó.

El gato de Cutufato