Raúl Zenén Martínez

Escribir para que otros nos lean es lo mismo que hacemos todos cuando hablamos de nosotros mismos. Se trata de que alguien más, fuera de nosotros mismos, sepa lo que nos sucede. El anhelo que hay detrás es infligirle una pequeña derrota al olvido, antes de desaparecer. No importa si nuestras confidencias son fantásticas, mientras sean capaces de despertar curiosidad. No estaríamos, en ese caso, contando nuestra propia experiencia. Pero no es así. Aun la crónica es ficticia, hasta cierto punto. En el extremo opuesto, la ficción en cualquiera de sus grados, sirve para traducir la experiencia humana, los sentimientos y las emociones. Siento que al escribir mis fantasías las comparto, como experiencia, con mis lectores y eso me realiza.
A pesar de que mis obras son del género fantástico, sus personajes han surgido de mi propia experiencia. Tiquitiqui Bipbip, a la par que fantástica, es costumbrista. La aldea Tiquitiqui es Tres Acequias, una localidad agraria cercana a Santiago, donde viví parte de mi infancia. Las evasiones de Perseo Nacional, el oficinista alienado de Tiempo de Amigos —otra de mis novelas— fueron mis propias fugas. Las tiras clandestinas de comics que Perseo Nacional arroja al papelero para ocultarlas, cuando adquieren vida, son las mismas que yo dibujé en pausas de rutinarias jornadas en el Banco del Estado.
Al escribirlos para otros, Tiquitiqui, que aquí presenta Ediciones del Sur, y otras novelas y cuentos que después vinieron, adquirieron vida propia. Hoy los miro desde afuera, aunque siguen siendo míos.


OBRAS DE RAÚL ZENÉN MARTÍNEZ,
PUBLICADAS EN EDICIONES DEL SUR:
Tiquitiqui bipbip (Novela)

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